Mauricio, aunque no lo creamos, es Presidente. Dujovne, aún cuando parezca mentira, es su economista de cabecera. Me niego a reproducir las declaraciones de Dujovne del 2016/2017 y las del 2018 según qué mes y ante que interlocutor. Isaac Asimov, Ray Bradbury, Theo Sturgeon o el padre de todo miedo: Howard Phillips Lovecraft, podrían resolverlo mejor. Solo advierto las consecuencias de la saga de sus dichos… y sus hechos.
Macri y los suyos han decidido trabajar sobre la angustia como un fenómeno colectivo. Es un montaje sincrónico en un país diacrónico. Algo suena mal, se compagina mal, pero no importa. Contribuye a la confusión. Hay estrategas de la comunicación que sostienen. “Digan que habrá 100 grados centígrados de calor, nosotros sabemos que no llegará a 60 y podremos decir que triunfamos”. No hubo 15 terremotos, hubo 1 solo. La grandeza de haber perdido casi todo, la doctrina del algo es algo.
Cuando la Walkiria de TN, me refiero a la jueza del unívoco Tribunal Superior del Mauri, la CSJ de Macri, su única jueza, la señora Elisa Carrió, dice que vendrán los peores meses de la historia argentina contribuye a la estrategia mencionada. Con 60 grados viviremos muy mal. Si hubiesen sido 100 era peor. Eso es lo bueno.
La Carrió es Macri y la inversa también es válida. Es “simbiotismo”. Es una maquinaria perversa de dos cuerpos. Ella no es ministerio ni fiscalía. Su egocentrismo y su antiperonismo hacen de la Carrió un personaje que tiene, como centro de su vida, alimentar ese ego; pocos se animan a enfrentarla y ella, por su parte, esquiva cualquier situación que no domine, que no pueda ejecutar. Bancar a Carlos Rosenkrantz contra Ricardo Lorenzetti y que nadie cuente, que todos aprueben que una jueza jubilada trajo a Rosenkrantz a la presidencia no es sino una de las últimas pruebas. Sin perjuicio de guardar reserva de opinión sobre Lorenzetti. El miedo a la Carrió y su uso indiscriminado no puede ser eterno. Ni CFK fue eterna. Carrió y CFK se necesitan. Macri necesita de las dos. Estamos atrapados.
Asumamos la Carrió, reina y gobierna. Es el ariete mediático ideal. Ni bullyng ni género contra 'Lilita'. Ojito. Habría que revisar su placard de amistades y construcciones. Si su más grande construcción es Macri/Cambiemos/PRO/Coalición Cívica/ algo grande ha hecho. Todas las multinacionales de la alimentación y la energía agradecidas; y la sede de EEUU o la que sea, donde la información clasificada se ordena y rectifica, también agradecida.
Argentina hoy, en el pos primavera, vive de sus dichos y sus anuncios. Convalidamos a Macri & la Carrió, también a la princesita perversa. Asumamos nuestros defectos.
Vivir con estado de angustia porque viene el lobo es un viejo cuento que servía para avisar que no había que mentir porque, cuando se necesitase la ayuda, el lobo llegaría y nadie ayudaría al pobre pastorcito. No toquen la campana anti incendios si no hay llamas.
Esa es una lectura. Hay otra. Tengo a todo el mundo atento a la llegada del lobo. Cuando no viene somos felices. Pretendamos una desgracia mayor así la que nos toca no parecerá tan cruel.
La Carrió viene contándonos fábulas que tienen una sola variación sobre el original. Ella es Heidi, es la princesita buena, es Cenicienta, es la pastorcita, es Juana de Arco. Todo. Elija.
Carrió toca la flauta en Hamelín. No es gratuito para la economía, la sociedad, la historia, la gestualidad de un país, sus fantasmas culturales. Si se me permite: es paradigmático.
Primavera de la segunda década del siglo XXI. Argentina sociedad viene de 12 años de una jauría que se comía todo sin avisar que eran lobos y los argentinos vivíamos sin creer a los que advertían del suceso. Son muchos los que aún creen que los lobos no eran lobos. Ven los huesos de los corderitos y creen que es escenografía.
Argentina país está en la mitad de la cacería de aquellos lobos, son muchos los que, ya sin miedos ni coimas posibles, salieron con trampas y escopetas a desintegrar la jauría pero ay, ay, ay, donde pasta la manada sucede lo visible: no hay pastos, el arroyo no tiene agua, el frío y el calor aprietan y no se sabe nada del horizonte. Están corriendo a aquellos lobos, no hay garantía que estos sean de otra especie.
Hoy, por hoy, con las variables del almacén popular en el estado en que se encuentran no es fácil respirar, contar hasta 100 y decir no me ahogo, no me ahogo… no me pasa nada. Dificilísimo. Macri no es Freud ni Lacan ni Pichón Riviére; y la Carrió, mucho menos Juliana Awada, llegarán a ocupar el sitio de Martha Bernays. (N. de la R.: esposa y madre de los 6 hijos de Freud).
Argentina persona está dividida en dos sujetos. El que tiene un sueldo y no le alcanza. El que no tiene un sueldo. Pregunta: ¿qué sucede si ambas partes se juntan, desobedecen los mandatos mediáticos y resuelven pedir explicaciones?
Los estrategas tienen plan A, que es la angustia, planes B, que son las distracciones mediáticas, Plan C, consistente en dar mas datos de la jauría en fuga. Plan D, confrontar con la jauría en fuga.
El plan maestro es Carrió, que otra vez más 'salva a la República', que es lo mismo que salvar a Macri. Quiere ser todo diciendo que es nada. Tiene la humildad de los soberbios y la incapacidad de gestión que la ha llevado a esquivar, huir del compromiso del día a día. Gestionar es asistir día tras día a la decadencia. Huyen de eso ciertas personalidades incompletas. Argentina necesita una gestión
No hay pastillitas contra la angustia. El “panicoso” sabe que el sol, una canción feliz, la panza llena y un mañana sin amenazas suelen ser estratagemas del profesional que atiende el caso. Lo sabe pero, a la vez, entiende que por allí viene la libertad del esternón, mas aliviado. Con la respiración mas tranquila. Tal vez sea eso. Con Mauricio apenas si podemos respirar. Si ese es el plan, si hay un plan y es ese la vida no será grata porque, aunque lo parezca, la vida no es tan solo respirar.