Cuando Trump anunció en mayo nuevas sanciones a las exportaciones de petróleo de Irán, mayor productor de la OPEP Nº3, el mercado estimó un recorte de entre 300.000 y 700.000 barriles diarios, pero ahora el mercado prevé que la caída será de 1,5 millón de barriles diarios, aseguró Ben Luckock, líder de Trafigura, presente en la conferencia. "La producción en Irán va a ser más baja de lo que la mayoría esperaba cuando se anunciaron las sanciones", explicó.
Nadie se refirió a una obviedad: que Rusia puede comercializar una porción de la producción iraní, tal como ya lo hizo en anteriores ocasiones, mientras se beneficia también por el incremento del precio del crudo. En este enfoque son aliados todos los países de OPEP+.
En concreto, el analista prevé que el barril alcance los US$ 90 en Navidad y llegue a US$ 100 a principios de 2019.
“El sueño de USA de reducir a 0 las exportaciones de petróleo de Irán no se hará realidad”, dijo el ministro de petróleo iraní Bijan Zanganeh, de acuerdo con el sitio web del ministerio, Shana.ir.
Zanganeh indicó que no es posible el plan de Washington. Pero el Ministerio de Petróleo de Irán confirmó que República de Corea (Corea del Sur) dejó de importar crudo de la república islámica. El gobierno de Seúl importaba 180.000 barriles diarios de crudo iraní.
"Durante 3 meses consecutivos República de Corea no ha importado petróleo de Irán", dijo Kasra Nouri, gerente de Relaciones Públicas del ministerio citado por la agencia Shana. "República de Corea fue el 1er. país en dejar de importar crudo iraní por las amenazas de sanciones de USA", reconoció.
En mayo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se retiró del acuerdo nuclear iraní de 2015. El 1er. conjunto de sanciones estadounidenses ha estado dirigido a la adquisición de dólares, el comercio de oro y otros metales preciosos, y al uso de grafito, aluminio, acero, carbón y software en procesos industriales.
Además, la OPEP enfrenta la situación económica de Venezuela: el gobierno de Nicolás Maduro destrozó a la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), mientras que el shale gas en USA también registra problemas para seguir creciendo, en especial por los cuellos de botella en los oleoductos y los problemas de mano de obra.
Pero la OPEP+, comandada por Arabia Saudí, Rusia y Emiratos Árabes Unidos, aseguró que, si bien tienen capacidad adicional para satisfacer las necesidades del mercado, no lo harán de manera preventiva.
"Los clientes de Arabia Saudí están recibiendo los barriles que desean", aseguró Khalid Al-Falih, ministro de Energía de Arabia Saudí.
El país espera aumentar la producción en septiembre, y aún más en octubre, aunque sin especificar la cantidad. A la complicadísima economía saudita le conviene un precio del crudo elevado.
Además, la OPEP decidió pasarle factura al fracking tan impulsado por USA: "La declinante demanda de crudo de la OPEP es resultado de la fuerte oferta no-OPEP en el período 2017–2023, la más notable la de crudo de USA", dijo la OPEP en su panorama mundial del petróleo a largo plazo.
"USA sigue siendo por mucho la más importante fuente de crecimiento de oferta en el mediano plazo, contribuyendo (...) con 2/3 partes de la nueva oferta, liderada por la creciente producción de petróleo no convencional", agregó.
Las sanciones de USA a Venezuela e Irán, miembros de la OPEP, fueron dirigidas a reforzar el precio de manera tal de mantener la rentabilidad de la producción no convencial que unos llaman 'shale' y otros 'fracking', incitando a los productores estadounidenses a incrementar el bombeo pero son tiempos electorales y golpea a Trump el enojo de los consumidores estadounidenses que pagan más por el galón de combustible.
El mismo problema tendrá Mauricio Macri en la Argentina: alegría en Vaca Muerta, y desazón entre los consumidores de combustibles.
La OPEP dijo que ha revisado su proyección de crecimiento de crudo y líquidos producidos por fuera del grupo, y que ahora estima que el incremento será de 4 millones de barriles diarios más que en el reporte 2017.
Según la estimación de la organización, los países no OPEP producirán 66,1 millones de bpd de crudo y líquidos en 2023.
La producción total de crudo de USA llegaría a 20 millones de bpd en 2023. Eso haría que la mayor economía mundial se convierta en autosuficiente en materia energética.
Entonces, la demanda del crudo producido por la OPEP caería a 31,6 millones de bpd en 2023 desde 32,6 millones en 2017.
La OPEP pronostica ahora que el consumo global de crudo para 2020 alcanzará los 101,9 millones de bpd, 1,2 millón de bpd más que en el reporte del 2017. Obviamente que lo equilibrarán vía precios que, por lo tanto, no tienen horizonte descendente.