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Sácale partido a la mediana edad: 6 hábitos destructivos a desterrar

Si simplemente no puedes quitarte el peso que representa haber cumplido 50 años y entrar formalmente a la mediana edad, lo primero que tienes que saber es que no estás solo. Esto le ocurre a más personas de las que crees. Y todo se debe a una caída repentina y dramática de la confianza y la autoestima. Científicos que han estudiado este efecto en la sociedad al llegar a “la mitad de la vida”, han podido identificar una curva en forma de U de los patrones de felicidad, que explica cómo su puede estar perfectamente contento al tener 40 y entrar en una depresión a los 50, antes de que las cosas comiencen a despuntar de nuevo. Si estás en esta situación lo mejor es hacer un análisis de tus hábitos y desterrar de tu vida los que tengan un carácter negativo y destructivo.

Si simplemente no puedes quitarte el peso que representa haber cumplido 50 años y entrar formalmente a la mediana edad, lo primero que tienes que saber es que no estás solo. Esto le ocurre a más personas de las que crees.

Y todo se debe a una caída repentina y dramática de la confianza y la autoestima. Científicos que han estudiado este efecto en la sociedad al llegar a “la mitad de la vida”, han podido identificar una curva en forma de U de los patrones de felicidad, que explica cómo su puede estar perfectamente contento al tener 40 y entrar en una depresión a los 50, antes de que las cosas comiencen a despuntar de nuevo.

Algunas personas pasan años languideciendo cuando están en la parte más baja de ese arco, pero otras logran regresar rápidamente a sus niveles anteriores de optimismo y vitalidad. La clave para una pronta recuperación, de acuerdo con la asesora Andrea Owen, es poder identificar cualquier tipo de infelicidad que pueda estar frenándote y tomar medidas para superar cualquier obstáculo.

Si estás cerca de soplar las 50 velitas o ya lo hiciste, seguro alguno de estos hábitos te suenan. Si quieres salir de este ciclo que te tiene atrapado y no deja que salgas de ese malestar generalizado con la vida, presta mucha atención.

El auto sabotaje: Enemigo en casa

Como si no fuese poco los enemigos que podamos tener en el camino, nos convertimos en nuestro propio adversario.

Y es que justo cuando las cosas van realmente bien y has logrado perder un poco de o has pagado algunas deudas, te encuentras en el lobby de tu casa comiendo un paquete de galletitas o comprando algo muy caro que realmente no necesitas.

Puede parecer una locura, pero el autosabotaje es una reacción humana normal que te llevará además a tener una baja autoestima. A veces es inconsciente, pero puede convertirse en un mal hábito.

La solución a esto es el autoanálisis. Autoboicotearse solo prospera si es en secreto. Una vez que lo reconozcas y lo saques a luz, todo eso se vendrá abajo. 

Para ver el panorama más claro, haz dos listas: una con lo que quieres realmente en tu vida, a nivel espiritual y de experiencias de vida. Y otra con lo que temes pudiera suceder a la lista anterior. ¿Estás preocupado de que no puedas mantener una figura delgada o una cuenta bancaria más grande? ¿Tienes miedo de ser rechazado? Apúntalo todo.

Miedo al fracaso: Etapa de aprendizaje

En el mundo de hoy, es muy difícil no ser una persona altamente competitiva. Esto hace que cada desafío sea más estresante, sobre todo si eres de los que si fallas te lo tomas como algo personal.

Debes comprender que el fracaso es solo una parte de la curva de aprendizaje del proceso de éxito. Sin errores no hay aprendizaje, ni mejora, ni creatividad, ni cambio. Entonces, cuando caes, haz que sirva para algo y analiza lo que has aprendido. Acéptalo como parte de la vida.

Esconderse no es opción: Somos comunicativos

Es una reacción natural, que cuando las cosas se ponen difíciles decidamos aislarnos. El temor a la exposición y a sentirse vulnerable, que van de la mano con el rechazo, juicios y críticas, hace que olvidemos que no somos seres solitarios sino para estar conectados, lo que hace que se agrave el sentimiento y terminemos peor.

Debes identificar cuáles de tus amigos están en tu misma situación. La salud de nuestras amistades es clave para nuestra felicidad y alegría, así que haz una 'limpieza': dedica un poco menos de tiempo a las personas que te hacen sentir mal y alimenta a los amigos cercanos en quienes puedas confiar para que te respondan con empatía.

Más que una virtud un error: El perfeccionismo

Puedes pensar que esforzarse por ser perfecto es lo mismo que luchar por el éxito o la excelencia, pero el objetivo de mirar y comportarte hacia el perfeccionismo es una ruta clásica para evitar el dolor del rechazo y la vergüenza, y puede destruirte. Es posible llegar muy arriba sin atarse a algunas pautas perfectas e inalcanzables.

Lo mejor en estos casos es ser pragmático, hacer las cosas más fáciles. Analiza tu vida e identifica qué es lo que intentas alcanzar con el perfeccionismo (Crianza, trabajo, relaciones, dieta, ejercicio). Hacer una lista será otra de tus aliadas para plasmar las formas en las que puedes relajarte y sobrevivir.

Eres único: deja la comparación

Deja de compararte con terceros y nunca, pero nunca, te fíes en las vidas que exhiben tos conocidos en redes sociales como Instagram y Facebook, esto te dejará un amargo sabor de boca y es ficticio.

La gente no muestra sus penurias ni malos momentos en sus redes.

Aunque  la comparación con los demás es perfectamente normal, pero puede agotar tu energía y felicidad rápidamente y convertirse en un hábito muy tóxico. No es frecuente que pienses: "Mi vida, cuerpo, casa, relación es mucho mejor que la de ellos", así que siéntete orgulloso de lo que eres o tienes.

Nadie conoce más de ti, que tú mismo. Exalta lo que has conseguido, logros, bienes, sentimientos.

El síndrome del impostor: No hay fraude ni es suerte

Este es un tema delicado, ya que las personas que lo padecen tienen dificultades para asumir o interiorizar sus éxitos. Incluso, cuando todo su entorno es plenamente consciente de su competencia.

 Esta dificultad les lleva a vivir constantemente con la sensación de que tarde o temprano los demás se darán cuenta de su (falsa) incapacidad y destaparán su verdadera realidad.

En resumen, se crea una sensación de fraude, tal cual como un impostor que está a punto de ser descubierto, y cuando las cosas salen bien, tiende a interpretar sus éxitos como golpes de suerte o como el fruto de la competencia de sus compañeros o colaboradores y, como consecuencia, se autosabotea.

En este punto, lo primordial es que cuides tu lenguaje sobre ti, no uses palabras como “simplemente” o “solo” cuando hables de ti. Además es importante que hagas cumplidos y celebres tus éxitos.

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