El mundo se ha fragmentado en miles de burbujas pero existe cohesión cuando hay un Propósito Compartido: no hay una sola órbita, todos participamos de muchas, y encontramos diferentes aliados, algo que es clave en el mundo de la hiperconexión.
Por supuesto que cambia no sólo la tecnología sino el lenguaje, y los medios de comunicación. También los políticos y sus campañas proselitistas. Roitberg hace una apreciación impactante: el medio se volvió mensaje. Para apoyar esto utiliza una frase de Santiago Bilinkis: "Conversar en diferentes lugares cambia la naturaleza de las conversaciones. Es distinto hacerlo en Twitter o en Facebook. Y lo es por la mecánica, el perfil de la gente y el uso que realizan de la herramienta. Yo publico la misma cosa en una red y en otra y obtengo resultados radicalmente distintos. Y las conversaciones que se tienen y se generan son diferentes también".
Según el autor, la campaña presidencial de Mauricio Macri fue la que mejor comprendió los conceptos de la nueva comunicación (N. de la R.: aunque el triunfo final no alcanzó a 3 puntos porcentuales de diferencia, y aunque ha demostrado que tampoco alcanza para gobernar, en especial cuando se cometen graves yerros en las decisiones de la economía).
El libro de Roitberg concluye resultando una convocatoria al autoempoderamiento de cada habitante del siglo 21, lo que también es un llamado al protagonismo que supone a la responsabilidad.
"Hoy todos somos actores empoderados, ya no hay públicos pasivos que esperan ser impactados. Por eso la comunicación tal como la entendimos siempre, es cosa del pasado. Ya no hay emisores que disparan un acto de comunicación y receptores que mansamente lo reciben. Hoy todos somos emisores y receptores al mismo tiempo, y somos parte de millones de conexiones simultáneas, durante las cuales compartimos intereses, información, opiniones y modos de ver las cosas. El mundo de las comunicaciones de hoy es una verdadera cacofonía, dentro de la que, a menos que hayamos establecido alguna conexión, es imposible hacerse oir", es un fragmento que permite apreciar el mensaje.
Otra vez: es un mundo sin certezas, "hay tantas probabilidades de tener éxito como de fracasar", y estamos todos en la vidriera de la opinión pública -es el concepto de transparencia-, por lo que "lo único que nos queda es aceptar que estamos expuestos y mostrarnos tal como somos, conectando con los demás a través de un propósito compartido".