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Acariciando el sol a 1.400ºC de calor

La NASA lanzará el sábado 11/08 la sonda exSolar Probe Plus, rebautizada Parker Solar Probe en honor al astrofísico estadounidense Eugene N. Parker. La nave pretende explorar el Sol a apenas 6 millones de kilómetros de la superficie de la estrella y soportando dosis de radiación y temperaturas de 1.400ºC. El vehículo espacial se localizará 7 veces más cerca del Sol que cualquier otra misión pasada.

 

 

La Parker tiene previsto despegar el 11/08 desde Cabo Cañaveral. Alcanzará su órbita en torno al Sol el 01/11. La fuerza de gravedad de la estrella, casi 30 veces mayor que la de la Tierra, acelerará la nave hasta los 200 kilómetros por segundo, la mayor velocidad jamás alcanzada por un artefacto espacial.

"Enviamos la Parker Solar Probe para 'tocar' el Sol con el fin de revelar los misterios de la corona, pero también para proteger a una sociedad cada vez más dependiente de la tecnología amenazada por el tiempo espacial", han señalado los investigadores. La misión tendrá una duración de 6 años y 11 meses, un período de tiempo en el que tratará de monitorizar de cerca la actividad solar y mejorar nuestra comprensión sobre las tormentas que pueden azotar a nuestro planeta. La Parker Solar Probe tratará de resolver 2 preguntas clave:

> ¿por qué la corona (atmósfera) del Sol está mucho más caliente que la fotosfera?, y

> ¿cómo se acelera el viento solar?

Tras su despegue, la sonda tendrá como objetivo girar alrededor del Sol en 24 ocasiones, de forma que cada órbita tendrá una duración de 88 días.

En sus primeras 7 órbitas la Parker usará el empuje de Venus para frenar e ir cerrando su órbita en torno al Sol en una misión que durará hasta 2025, aunque su funcionamiento podrá extenderse más allá mientras funcionen 2 componentes:

> los paneles solares, y
> los propulsores que se encargan de que el escudo térmico se ubique siempre de cara al Sol.

Cuando se agote el combustible la sonda podría quedar desprotegida y derretirse sin producir llamas, pues no hay oxígeno en la atmósfera del Sol.

Según la NASA, la iniciativa "revolucionará nuestro conocimiento sobre el origen y la evolución del viento solar". Es la última región por explorar del sistema solar. Los científicos pretenden estudiar de cerca la corona, tratando de determinar cómo se incrementa su temperatura e investigando acerca del origen del viento solar.

La Parker Solar Probe ha tardado tanto en ser una realidad porque los materiales necesarios para la nave "no existían hasta ahora".

La nave de la NASA, con un coste de más de US$ 1.000 millones, va protegida por un escudo térmico de carbono de 12 centímetros de grosor que alcanzará temperaturas de 1.400ºC, cerca del punto de fusión del hierro. Al otro lado de la coraza, un sistema de refrigeración mantendrá el equipo electrónico a unos 30ºC.

La nave se impulsará gracias al campo gravitatorio de Venus para ir reduciendo progresivamente la órbita mientras explora la estrella, de forma que la Parker Solar Probe llegará a estudiar el Sol a apenas 6 millones de kilómetros de la superficie, cuando la Tierra se encuentra a 150 millones de Km. Durante las órbitas finales, el vehículo espacial girará a la velocidad máxima de 754.000 kilómetros por hora (más de 200 kilómetros por minuto).

“Una llama de fuego está más caliente cuanto más te acercas a ella, pero en el Sol pasa justo lo contrario, la corona está a 1 millón de grados centígrados mientras la superficie del Sol está a apenas 6.000, es algo contra natura y hasta que no vayamos allí no sabremos cómo es posible”, explica David Lario, un astrofísico de Badalona que forma parte del equipo científico de la Sonda Solar Parker de la NASA. Esta nave, diseñada por el Laboratorio de Física aplicada de la Universidad Johns Hopkins (USA), tiene 4 instrumentos científicos a bordo de la nave que estudiarán

> los electrones,

> los núcleos atómicos cargados,

> los protones,

> los átomos de helio de la corona solar, y

> los campos magnéticos que genera el astro para aclarar el origen del viento solar y predecir tormentas solares peligrosas para la Tierra.

La nave también es la pionera en llevar el nombre de una persona viva. En 1958 el físico estadounidense Eugene Parker predijo la existencia del viento solar, una corriente de núcleos atómicos, electrones y otras partículas que viajan por el Sistema Solar a unos 3 millones de kilómetros por hora.

La propuesta encontró mucho rechazo de otros expertos hasta que la confirmó en 1962 la 1ra. sonda interplanetaria, la Mariner II, que exploró Venus.

Desde entonces se han observado fulguraciones que provocan tormentas solares en la Tierra y pueden interrumpir la comunicación por satélite, radio e incluso tumbar el servicio eléctrico.

Parker también teorizó que en la superficie de la estrella se producen nanofulguraciones, explosiones de menor magnitud imposibles de observar desde la Tierra que impulsan los núcleos atómicos y los electrones del plasma solar hasta las capas exteriores de su atmósfera y que explicarían las diferencias de temperatura entre la corona y la superficie del Sol.

Otra posibilidad es que las altas temperaturas se generen debido a las fluctuaciones de los campos magnéticos que conectan la superficie del astro con las capas altas de la corona por los que ascienden las partículas cada vez con mayor energía y temperatura.

“La sonda solar va a una región espacial que nunca se ha explorado antes”, ha dicho Parker, quien tiene 91 años, en una nota difundida por la Universidad de Chicago, de la que es profesor emérito, y ha añadido: “Estoy seguro de que habrá sorpresas. Siempre las hay”.

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