El próximo 30 de agosto es el día en que se acaban los contratos mercantiles en los que están involucrados los casi 250 repartidores. Dicen que no es una huelga (porque son autónomos), sino un paro patronal.
La Agrupación Nacional de Vendedores de Publicaciones (ANVP), por otro lado, también emitió un comunicado. En el mismo, expresa que “la prensa diaria es todavía la principal fuente de ingresos de un kiosco, y la falta de ella y de las revistas mensuales ha puesto en una situación muy difícil a muchos kiosqueros”. Su presidente, Rafael Artacho, sostiene que muchos de los trabajadores "van al día" y que "si no hacen caja, no pueden hacer frente a sus gastos diarios”.
Con la aparición y expansión de Internet, la industria periodística se enfrentó con una crisis que aún no pudo resolver. En España, El País, La Vanguardia, El Mundo, ABC, El Periódico y La Razón (los diarios más importantes) han perdido el 61% de su difusión en una década y representan un 35% de la difusión total de la prensa española. Hace 10 años que estalló Internet y se trata de toda una década de números negativos.
Miguel Ángel Jimeno, doctor y profesor de la Facultad de Comunicación en la Universidad de Navarra dio su opinión sobre la crisis de la industria: “Las nuevas generaciones no leen información en papel, pero tampoco en digital; no escuchan ni ven informativos en radio y en televisión. Aunque el panorama da miedito, todo el mundo se fija en el papel. Es muy cierto que desde hace muchos años el papel tendría que haber cambiado su modelo editorial porque el actual no sirve, pero, a pesar de todo, no todos los diarios en papel pierden dinero y muchos diarios han dejado de ganar un buen dinero para financiar sus todavía deficitarias ediciones digitales. El futuro del papel parece complicado, pero, ¿y el futuro del medio on line, no peligra? Porque qué pocos medios on line ganan dinero”. El profesor pone sobre la mesa que no solo se trata de una crisis del papel, sino del periodismo en general.
Se trata de una crisis generalizada que atraviesa a medios de comunicación periodística de todo el mundo. El periódico británico The Independent, que llegó a imprimir 400.000 ejemplares por tirada en la década de los 90, cerró su edición impresa en marzo de 2016. En su último ejemplar, el titular " Paren las máquinas" era el protagonista. Había perdido al 85% de sus lectores.
Martin Baron, director de The Washington Post, dijo en una conferencia en enero del 2017 que los periódicos en papel "no van a sobrevivir". Según él, "La gente lee las noticias mientras camina por la calle, mientras espera el autobús, mientras hace cola en el supermercado… La mayoría de ciudadanos, y especialmente los jóvenes, recibe la información de manera digital y a través de la redes sociales. Esa es la realidad, y tenemos que vivir en la realidad". Sin embargo, Baron no habló de un "fin del periodismo", sino de un cambio: "Ha llegado el momento de reconocer que nuestro sector está cambiando a fondo y rápidamente. Tenemos que lidiar con esa realidad”.
El modelo de negocio tradicional, publicidad por información, ya no funciona. Muchos medios recurren a la suscripción para el papel o en digital (llamada pay-wall o muro de pago). Sin embargo, ¿cuántos lectores estarían dispuestos a pagar por leer información que, por lo general, se encuentra disponible de forma gratuita? Los medios que han tenido éxito con este modelo son aquellos que tienen gran prestigio internacional, como los estadounidenses The Washington Post o The New York Times.
En el ámbito de la publicidad on-line, los medios periodísticos ya no compiten entre sí sino con dos gigantes que parecen invencibles: Google y Facebook. A este panorama se puede sumar la crisis de credibilidad en los medios, el desprestigio sin presedentes que sufre el periodismo. Según Jimeno, esa carencia viene "de la mano de la progresiva ideologización de los medios". El profesor lo explicó así: "Cada vez leo más opinión, más propaganda. Cada vez veo que primero se tiene el título y luego se escribe la noticia. Cada vez veo más que se ocultan informaciones que no interesan y se da toda la cancha del mundo a las que interesan… La credibilidad no depende del número de periodistas sino de la información".
La crisis de la industria, por supuesto, llegó también a Argentina. El ejemplo más cercano en el tiempo puede ser la reducción de la planta de la agencia estatal de noticias Télam. Frente a la polémica que se generó a partir de los despidos de casi la mitad de los empleados (350), Hernán Lombadi, titular del Sistema de Medios Públicos, dijo que se trata de una "consecuencia de un problema extructural de larga data". Los trabajadores dicen que es una "limpieza" por idiologías políticas, pero la reducción podría estar relacionada con la crisis del modelo de negocio de los medios periodísticos. Las agencias cumplían un rol fundamental antes de la aparición de Internet, enviando cables a los medios que se encargaban de la prensa escrita. En el nuevo contexto, este rol fue puesto en duda.
La agencia de noticias DyN (Diarios y Noticias) cerró por completo en 2017. Radio Rivadavia quebró y en el Grupo Indalo hubo polémica por la falta de pago a periodistas. Según el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), se han perdido 1500 puestos de trabajo en medios de comunicación desde solo entre 2015 y 2017 en la Ciudad de Buenos Aires.
El año pasado, el titular del Grupo América, Daniel Vila, recibió una Mención de Honor por el aniversario del diario La Capital y, en el acto, dijo que la industria está atravesando "un momento complicado": "Nos debatimos si tenemos que seguir sustentados en el papel o si tenemos que cambiarnos a una plataforma digital". Por un lado, cae la circulación y también las ventas de ejemplares y, por el otro, la publicidad se trasladó a Internet (sobre todo, a Google y las redes sociales), donde los usuarios disponen de información que, en la mayoría de los casos, es gratuita.
Según Vila, no se trata de una oportunidad sino de "un peligro" para la democracia: “Es el momento donde tenemos que interactuar, hay que resolver qué hacer con tanta tecnología. Eso se hace legislando, con una ley de telecomunicaciones que le falta a este país. Necesitamos una legislación más completa, que hable de las redes sociales, de las multiplataformas, de la movilidad y de la big data”.