El nombramiento de Jorge Sampaoli al frente de la selección, concertado en Europa con Adidas, tuvo mucho que ver con esa entente familiar-institucional del astro, que se le volvió en contra como una mochila más en la copa del Mundo que acaba de finalizar.
En la crónica de una derrota anunciada que denotaba la imagen de Messi en primer plano cuando se tocaban los himnos en el partido contra Croacia un capítulo correspondió a las presiones y críticas de la prensa, tras el frustrante empate con la débil Islandia, que pegaba de lleno en las responsabilidades endilgadas internamente por la influencia paterna en la AFA; otro, a que le refrescaron que su empresa había movido fondos de cuentas offshore en plena veda por el proceso judicial que le siguen por evasión, y otro, por si fuera poco, atribuido a una pasajera controversia conyugal que habría sido el motivo de que su esposa se mantuviera alejada de Moscú en toda la fase de grupos, inclusive en el cumpleaños de Lionel.
Molina conjetura que "lo está influenciando el hecho de haber pasado por finales sin ganar y vivir como un duro fracaso el paso por Rusia, esto sumado a un pedido personal de su mujer, con quien estuvo un breve tiempo distanciado el mes pasado, de que se dedique de plano al Barcelona para permanecer más tiempo en familia y con sus hijos”.
Asimismo, el Ceo de Euromericas, la firma que anunció la renuncia del jugador N°1 del mundo a la selección argentina, puntualiza que “no tolera las opiniones que dan cuenta de su falta de liderazgo”.
Y agrega: “Es un pensamiento que se le viene a la cabeza en todo momento y, a pesar de hacer un gran esfuerzo, constituye una carga pesada que lo deprime y le cambia el humor y su carácter generándole molestias en su vida personal. Él deseaba más que ninguno un título pero lamentablemente no se le dio. Ya lo venía pensando. Era esta o ninguna más”.
Sampaoli y el arrugue de barrera
El proceso de negociación de los términos económicos del alejamiento de Sampaoli de la conducción técnica de la escuadra nacional salteó por un momento en los medios la impasse abierta por Messi sobre su continuidad o no.
En la AFA no sólo buscan articular un proyecto abarcativo que incluya las formaciones juveniles, y encontrarle nombres a la conducción general del equipo mayor, sino evitar que se intercale y cobre vuelo propio, en ese contexto, la confirmación del fin de la era Messi.
Entre las opciones que se exploran, de acuerdo con la información que maneja Molina, está la de que no formalice la renuncia, sino que se tome un periodo especial para luego reincorporarse o no.
El vicepresidente de AFA declaró que el ciclo no terminó y que sería conveniente que se priorice la definición de un proyecto, el nombramiento de un responsable de las selecciones, que trabaje en los equipos y que recién entonces se sume a Leo como uno más.
Suena lógico, pero la realidad es que el circuito FIFA no para y que antes de fin de año tiene su fecha de amistosos para cumplir con los contratos televisivos y con los sponsors. Y la selección con Messi cotiza más del doble que sin él.
Sin embargo, está por verse cómo decantarán las divisiones internas en la AFA, donde hay quienes consideran al jugador tóxico ante el inminente nuevo proceso de cambio que se avecina con la contratación de nuevo técnico en las próximas semanas, y hasta las que hay dentro del propio clan Messi en cuanto a su decisión, explica el profesor emérito en marketing deportivo.
En su más reciente entrevista publicada por el diario Sport, cuando le consultaron acerca de si este sería su último Mundial, el astro del Barcelona ya dejaba la puerta abierta para este final anunciado, al declarar: "¡No sé!; dependerá de cómo nos vaya, de cómo terminamos".
En ese momento, también sostenía que, en caso de salir campeón, la motivación para continuar sería la misma. "Gané muchos títulos a nivel de clubes y el año siguiente la motivación era la misma, con la idea de volver a ganar. Con el Mundial será lo mismo", enfatizó.
Pero no fue así y la siguiente referencia de Qatar 2022 se ve mucho más lejos que los cuatro años que faltan para la que potencialmente podría ser su última Copa del Mundo, ya que el astro llega con 35 años cumplidos: la posibilidad de que deje de vestir la camiseta de la selección argentina se agrandó pero sobre todo después del último fracaso en Rusia, que coronó una clasificación milagrosa en eliminatorias y el antecedente de haber quedado en 2do lugar en Brasil 2014 y perder dos finales de Copa América, en 2015 y 2016.