China no es el único afectado sino que Trump también anunció tarifas a la UE (Unión Europea) sobre el acero y aluminio, lo que desencadenó que la UE anuncie la imposición de aranceles del 25% sobre ciertos productos estadounidenses incluyendo las motos Harley Davidson y que, a su vez, el país del norte responda con un 20% de tarifas sobre autos europeos.
La compañía tradicional estadounidense de motos expresó que mudaría las fábricas que produzcan para la UE fuera de EEUU para evitar el aumento de los costos. La respuesta de Trump no tardo en llegar:
> “Si mueven la producción fuera de EEUU pagarán más impuestos que nunca. Los clientes no están contentos con esta decisión”,
> “Nuestra administración esta trabajando con otras compañías de motos que quieren ingresar al país”.
Se está viviendo una dinámica donde la tensión no deja de crecer. Vemos que las compañías más afectadas son las que tienen producción globalizada.
Al menos hasta que se acomoden, tal como lo intenta hacer Harley Davidson, que claramente pondrán todos sus esfuerzos en proteger la rentabilidad y el valor de los accionistas.
La guerra deja a algunos bien parados
En cuanto a los commodities, también China planea poner impuesto sobre la soja, haciendo que a los granjeros estadounidenses les cueste más competir con otros países productores.
Argentina y Brasil pueden quedar mejor posicionados para venderle a China frente a EEUU por poder exportarle al gigante asiático sin pagar tarifas. Nuevas puertas se abren.
Como conclusión, el desconcierto siempre aumenta la volatilidad de los mercados financieros y eso es lo que está pasando.
¿Cuál es el as que Trump tiene bajo la manga en una guerra que parece perjudicar a todos?
¿Es su idea apostar a que los demás países salgan más perjudicados que EEUU y así ganar en términos relativos?
La realidad es que el mapa comercial está cambiando y todavía los efectos no son claros. Pronto veremos cómo sale el ranking de ganadores y perdedores.