Todos miran a Hugo Moyano, que se apoya en algunos gremios peronistas pero principalmente en las dos CTA y las organizaciones sociales que hoy tienen el manejo de la calle. Junto con sus camiones, Moyano tiene un poder de fuego considerable. Pero sigue dependiendo de los sindicatos del transporte si quiere que un paro sea exitoso.
La puja dentro de la CGT determinará también la relación con el Gobierno de Mauricio Macri, que quiere dejar atrás el paro de hoy y retomar las negociaciones que venía llevando con los gremios antes de que el triunvirato decidiera la medida de fuerza, a pesar de las promesa de más fondos para las obras sociales sindicales y el decreto que otorgó un 5% más de aumento salarial sobre las paritarias.
Pero el acuerdo salarial que logró Moyano del 25% para los camioneros generó el impulso para otros pedidos sindicales de reabrir sus negociaciones para mejorar los porcentajes acordados a principios de año.
Otro actor novedoso en la protesta es la Iglesia Católica, aunque en el oficialismo creen que el apoyo que le dio al paro es por el debate del aborto.
Pero lo más importante para los planes reeleccionistas de Cambiemos es que la CGT no termine de alienar al ‘peronismo racional’ que componen los gobernadores y legisladores nacionales con los que Macri debe negociar en el Congreso.
En el Senado está el proyecto oficial de reforma laboral, trabado porque Pichetto adhiere a la opinión de la CGT, que especialmente rechaza la modificación del cálculo de las indemnizaciones. Si esas coincidencias se siguen replicando, le será muy difícil el 2019 a Cambiemos, una muestra de lo que podría venir se verá en la discusión del Presupuesto Nacional.