De manera inexplicable, otro grosero error defensivo, le permitió a Finnbogason anotar el empate 1-1.
Pese a la igualdad, Argentina se mantuvo firme en su esquema táctico y, como podía, siguió generando posibilidades de romper el empate pero no encontraba los espacios en el área adversaria.
Mientras tanto, a los 41’ estalló la polémica cuando Eduardo Salvio, desbordó por la izquierda, y en un intento de despeje Ragnar Sigurdsson tocó la pelota con la mano que derivó en los reclamos de los jugadores argentinos hacia el árbitro Marciniak que no hizo uso del VAR.
Ya en la segunda y última mitad, Argentina parecía repetir el mismo libreto del comienzo pero le costaba mucho golpear a Islandia. Con el resultado clavado en el empate, el técnico Sampaoli puso en cancha a Ever Banega en lugar de Lucas Biglia. A pesar de la modificación, la albiceleste seguía sin tener claridad y se mostró escaso de creatividad en los últimos metros.
Cuando transcurrían los 17’, Hördur Magnússon le cometió una falta dentro del área Maximiliano Meza por lo que el árbitro polaco sancionó el penal para Argentina que Lionel Messi desperdició y su tiro quedó en las manos del arquero Hannes Halldórsson. Por otro lado, la albiceleste siguió manejando la pelota mientras que la entrada de Cristián Pavón le impuso más presión a la defensa de Islandia.
En el final, Lionel Messi, Agüero y Pavón dilapidaron sendas posibilidades de llevarse la victoria. Argentina empató y dejó muchas dudas de cara a lo que vendrá. Es más, la idea de Sampaoli está muy clara, que es tener un equipo ultraofensivo, pero tiene que ser consciente que la defensa, algo que todo tiempo remarcamos, no puede seguir dando ventajas porque tarde o temprano, se paga demasiado caro.