Causas de la hipertensión
Aunque todavía no se conocen las causas específicas que provocan la hipertensión arterial, sí se ha relacionado con una serie de factores que suelen estar presentes en la mayoría de las personas que la sufren. Conviene separar aquellos relacionados con la herencia genética, el sexo, la edad y la raza y por tanto poco modificables, de aquellos otros que se podrían cambiar al variar los hábitos, ambiente, y las costumbres de las personas, como: la obesidad, la sensibilidad al sodio, el consumo excesivo de alcohol, el uso de anticonceptivos orales y un estilo de vida muy sedentario.
Tratamiento natural de la hipertensión
Causas no modificables
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Factores genéticos: La predisposición a desarrollar hipertensión arterial está vinculada a que un familiar de primer grado tenga esta patología.
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Sexo: Los hombres tienen más predisposición a desarrollar hipertensión arterial que las mujeres hasta que éstas llegan a la edad de la menopausia. A partir de esta etapa la frecuencia en ambos sexos se iguala.
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Edad: La edad es otro factor que influye sobre las cifras de presión arterial, de manera que tanto la presión arterial sistólica o máxima como la diastólica o mínima aumentan con los años y lógicamente se encuentra un mayor número de hipertensos a medida que aumenta la edad.
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Raza: En cuanto a la raza, los individuos de raza negra tienen el doble de posibilidades de desarrollar hipertensión que los de raza blanca, además de tener un peor pronóstico.
Causas modificables
Sobrepeso y obesidad: Los individuos con sobrepeso están más expuestos a tener más alta la presión arterial que un individuo con peso normal. A medida que se aumenta de peso se eleva la tensión arterial y esto es mucho más evidente en los menores de 40 años y en las mujeres. La frecuencia de la hipertensión arterial entre los obesos, independientemente de la edad, es entre dos y tres veces superior a la de los individuos con un peso normal.
Otras causas
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Vasculares: Las principales patologías vasculares que influyen son el síndrome de Liddle, estenosis de la arteria renal y la enfermedad renal crónica y poliquística.
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Endocrinólogas: En éstas se incluyen desequilibrios hormonales exógenos y endógenos.
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Neurogenéticas: Los tumores cerebrales, la poliomelitis bulbar y la hipertensión intracranial pueden desencadenar hipertensión.
Señales de alarma
Aunque estamos hablando de una enfermedad silente, existen ciertas señales a las que prestar atención y por las que debemos acudir al médico para un temprano diagnóstico.
Si sientes con frecuencia alguno de estos síntomas:
- Dolores de cabeza
- Dificultad respiratoria, sin justificación.
- Mareos
- Dolor en el pecho
- Palpitaciones del corazón o taquicardia
- Sangrado en la nariz
- Dolor de estómago
- Fiebre
- Visión borrosa
Es importante que acudas a un médico general para que le practique los exámenes necesarios y así descartar si es hipertenso o no.