Por ahora no parece probable en el corto plazo pero la tasa de interés va para arriba en USA. El banco de inversión Goldman Sachs reconoce que 2018 será el año "en el que las políticas más restrictivas de los bancos centrales empiecen realmente a importar al mercado" que, por otro lado, ya ha descontado una próxima subida del precio del dinero en USA a anunciarse en junio.
"Los tipos de interés se sitúan ahora en un nivel que nosotros vemos más apropiado para las cuentas nacionales de USA", sugieren los analistas. Estiman que la Fed realizará hasta 4 subidas a lo largo del año.
Pero Goldman, que habló de un reseteo de los mercados a causa de que las perspectivas de crecimiento se han enfriado en los últimos meses, reconoce ver ahora "menos catalizadores" que lleven a los bancos centrales a subir tipos rápidamente.
"Nos encontramos en un punto del ciclo, en la primera parte de la fase de expansión, en el que la volatilidad normalmente repunta". Ahora bien, los repuntes serán "esporádicos", algo común en el momento actual de mercado para luego dar paso a una subida constante de la volatilidad, más propia de la parte final del ciclo económico.
Respecto a su posicionamiento de mercado, Goldman Sachs sigue inclinándose para la renta variable de cara a la 2da. parte del año, de la que dice esperar retornos algo más moderados.
No obstante, reconoce que la perspectiva respecto a los últimos meses ha cambiado ya que la ralentización que se vio en el último trimestre en las previsiones de beneficio de las compañías cotizadas ha comenzado también a mejorar. "Esperamos retornos más moderados de las bolsas, aunque positivos, en tanto en cuanto la renta variable sea capaz de digerir rentabilidad más elevadas en el bono conforme avance el año".
Por regiones, Goldman destaca en USA que la rebaja fiscal, que ya ha impulsado las estimaciones de ganancias para las cotizadas, pesará más que el impacto de la subida de tipos de interés en el corto plazo.
En Europa, a pesar de la mejora de las previsiones, Goldman muestra su preocupación ante la posibilidad de ver a un euro más fuerte en el medio plazo, ya que no ve argumentos fundamentales que justifiquen niveles superiores para el dólar.