“Por su parte, si acaso la perforación no fuera sangrante, podría haber intentado cerrarla -con clips- y suspender el procedimiento. A partir de allí, mantener una conducta expectante para ver la reacción de la paciente”, continúa.
Para los abogados, los profesionales intervinientes “nunca supieron cómo revertir aquel cuadro, que, hasta aquel momento, y recién cuando se decidiera prender la luz del quirófano, se presentaba como un enfisema subcutáneo. Vale decir, con la luz apagada no veían el rostro y el cuerpo edematizado de la paciente”.
Es más, según el escrito “la anestesista Puente, encontrándose ante una evidente perforación, no tuvo mejor idea que insuflarle más aire a una paciente que se encontraba en crisis cardiorrespiratoria con motivo del aire ya insuflado por el endoscopista Bialolenker ”.
“La anestesista centró su tarea en continuar insuflando aire a presión, con una paciente en un neumotórax hipertensivo, con colapso pulmonar, generando una mayor acumulación de aire en el tubo digestivo, que contribuyó a la generación de las lesiones de estómago, así como al neumoperitoneo, y acrecentó el enfisema subcutáneo”, agrega.
Y enfatiza: “Para ser más claros, Puente, con sus tantos años de experiencia como anestesióloga, no sólo no supo cómo manejar una perforación endoscópica, tampoco una situación de emergencia, sino que la empeoró, conduciendo a la paciente de manera directa a la muerte”.
Para los abogados, los profesionales intervinientes “contribuyeron a empeorar el cuadro hasta provocar la muerte de la paciente de forma violenta”.