Aunque hubo dudas con respecto a los once que finalmente salieron a la cancha, circularon rumores acerca de que el entrenador Roger Machado pondría un mix entre titulares y suplentes. Pero también hubo algunos medios brasileños que veían más posible que Palmeiras alineará a apenas dos jugadores de los habitualmente titulares. Uno de los temas desfavorables para Boca era que después del partido contra Junior, los brasileños tendrán tres partidos en ocho días, ya que se enfrentará al Bahía, el 19; ante Atlético Mineiro, el 23; y el Sport, el 26. Como para creer que Machado bien pudiese haber guarda a la mayoría de sus figuras.
La Mancha Alviverde, caracterizada como hinchada oficial del Palmeiras, exigió la expulsión de Roger Machado, anunció que no coreará más los nombres de sus jugadores y que habrá reprimendas y protestas antes y después de los partidos mientras siga el DT a cargo.
Si bien tuvo un comienzo de partido demasiado dubitativo en el que le costó acomodarse dentro del campo de juego y con la presión puesta en lo que sucedía en San Pablo, el equipo de la ‘Ribera’ salió a hacer trabajo. Es decir, a golpear de entrada a los peruanos. Con los nervios sobre sus espaldas y con las noticias que llegaban de Brasil, el elenco boquense se puso arriba en el marcador con una magistral definición de Edwin Cardona que calmó los ánimos de miles de hinchas nerviosos.
La ventaja parcial le dio ánimo y motivación de los Guillermo Barros Schelotto que con el correr de los minutos fueron edificando la victoria. En tan pocos instantes, Frank Fabra y Ramón “Wanchope” Ábila, en dos oportunidades, pusieron en marcha el festival de goles.
El segundo capítulo, no reviste tanta descripción porque fue un verdadero “monólogo” de Boca que manejó a su gusto el encuentro y a medida que llegaban las informaciones de los goles del Palmeiras, las tribunas estallaron de felicidad mientras que el gol de Carlos Tevez selló la goleada 5-0, puso punto final y alivio a algo que parecía una utopía.
A diferencia de otras presentaciones, el ‘Xeneize’ parece haberse tomado muy enserio que la Copa Libertadores era su máximo objetivo del semestre porque tuvo un buen rendimiento colectivo, buena coordinación desde el medio y la defensa, a medias, parece dar algún atisbo de mejoría.
Ahora sí, se puede decir que hay segundo semestre en Boca porque, contra todos los pronósticos, demostró que está vivo en la Libertadores y tiene festejo asegurado por el reciente bicampeonato. En consecuencia, el combinado de la ‘Ribera’ no tiene que quedarse en estos efímeros éxitos, tiene que seguir trabajando para no dejar otra vez, puntos y finales en el camino.