Si bien el cascoteado jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, insistió durante su conferencia de prensa vespertina en que rige un tipo de cambio flotante, es conocido que la paridad cambiaria fue resultado de una presión del Estado argentino, que en meses recientes utilizó al dólar como parte de su política antiinflacionaria.
El FMI pediría, entre las condicionalidades de su asistencia, una verdadera paridad flotante, algo que obliga al mercado a especular con un dólar consolidado arriba de $23, y no debajo de ese nivel, cuando hasta hace pocos días se defendía el dólar a $20.
No es un tema menor a causa de las consecuencias que tiene la paridad cambiaria en la historia inflacionaria de la sociedad argentina, y en el intento de vincular el precio del combustible, por ejemplo, al valor internacional del petróleo.
En el diálogo con Loser sí apareció, al igual que en la mención de tecnócratas de Hacienda, el reclamo próximo del FMI de una aceleración en el cumplimiento de las metas de déficit fiscal primario. Esto se llama 'ajuste', palabra que la sociedad argentina prefiere omitir.
Al FMI le resulta demasiado lento el cronograma gubernamental para un tema al que le concede una importancia decisiva en el ordenamiento de las cuentas públicas.
Sin duda sería un quiebre explícito con el llamado 'gradualismo' que ha prevalecido en la economía de la Administración Macri, por decisión personal del Presidente de la Nación.
Existen dudas de que el Gobierno argentino haya evaluado previamente de qué tratan las condicionalidades de un préstamo contingente o 'stand-by' de "alto acceso" y, probablemente, termine de comprenderlo cuando reciba la visita, la semana próxima, de una misión especial del organismo financiero multilateral.
Para comenzar, el plazo y las condiciones de desembolso: la tecnocracia del FMI podría elevar el pedido de préstamo para su votación en el directorio del Fondo entre 1 mes y 2 meses a partir del miércoles 09/05, y se estructurá en cuotas semestrales de desembolso con auditoría previa acerca del cumplimiento de las metas.
Esto es importante porque el propio Loser habló de la 'zanahoria' de US$ 30.000 millones a una tasa inferior al 4% anual. La tasa de interés que pagaría hoy Argentina por financiarse en los mercados voluntarios de deuda rondaría el 8% en tramos cortos (3% de Bonos del Tesoro estadounidense o US T bond, que es la tasa básica + 5% por el riesgo-país argentino), y entre 9% a 10% para los tramos más largos.
Sin embargo, hay que insistir: el desembolso de cualquier asistencia del FMI sería en cuotas condicionadas al cumplimiento de un combo de medidas que requerirán, en algunos casos, de la cooperación de la oposición política argentina, ya sea por acción como por omisión.
Asi, el Ministerio de Finanzas espera que, gracias al respaldo que concedería la negociación con el FMI, la Argentina pueda mejorar, directa o indirectamente, las condiciones de acceso a US$ 9.000 millones que faltan para satisfacer las necesidades financieras 2018 del Estado.
La Jefatura de Gabinete de Ministros confía en que el Fondo no imponga una reducción en los montos de la asistencia social pero sí podría solicitar cambios en la estructura del gasto en obra pública, reclamando una menor participación de los recursos del Estado.
En cualquier caso, un capítulo más riesgoso en una negociación con el FMI resultaría la seguridad social: para no caer en proyectos de reforma muy polémicos y difíciles de aprobar, la Administración Nacional de Seguridad Social deberá convencer a los técnicos visitantes que la situación se encuentra bajo control.
Y el tema más complicado sería el vinculado al empleo público, que ya se sabe se encuentra colapsado: el Estado cuenta con recursos humanos que, entre la planta permanente y los contratados, sobrepasan sus necesidades, tanto en el caso de Nación como provincias y municipios.
En definitiva, nada que no haya necesitado abordar Macri desde diciembre 2015, pero él decidió postergar las reformas porque ponía en jaque, según estimó, primero la elección de medio término (octubre 2017) y luego la reelección (octubre 2019).
¿El cumplimiento estricto de un programa con el FMI supone un abandono del proyecto de reelección? La Casa Rosada no ha mencionado esta posibilidad que sí es motivo de rumores en el mercado financiero, y provoca especulaciones.
De todos modos, por ahora es un tema secundario. En el mercado sí existe cierta intranquilidad acerca de lo que viene porque todos o saben o intuyen que nada será tan sencillo como se empeña en manifestar la Administración Macri.
Es evidente que hacen falta más precisiones sobre lo que busca la Argentina en Washington DC, y éste sería el motivo por el que volvió a aumentar el riesgo-país, siguió bajando la cotización de los títulos de la deuda pública y no aflojó la demanda de moneda extranjera que, por algún motivo, es más difícil de adquirir que en otras oportunidades, precisamente porque hay especulaciones acerca de la paridad que viene.