Macri afirma que inicia conversaciones con el FMI, lo que es una aceptación del fracaso de su economía sin política, pero no modifica ni su equipo ni su organigrama, tal como si quisiera transmitir que un acontecimiento extraordinario es ordinario, común o habitual.
Macri quiere convencer que el equipo que no llevó adelante ninguna reforma importante es el mismo que ahora las ejecutará en nombre del FMI, organismo que dotará a la Argentina de una política económica, a lo que se había negado la Administración Macri.
Un observador desapasionado creería que todavía ni el Presidente ni su equipo de colaboradores se han tomado muy en serio lo que acaban de anunciar, y esto provoca dudas acerca de la convicción conque enfrentarán lo que viene.
En Washington DC sorprende la velocidad conque Macri perdió el control de la situación y decidió convocar al FMI para que lo ayude a concretar las reformas estructurales a las que él se negó, y que si las hubiera realizado no necesitaría acudir al FMI.
Es llamativa la tranquilidad con la que Macri acaba de cederle la iniciativa política a sus opositores, limitánose a ensayar una ridícula afirmación de que "el Fondo de hoy no es el Fondo de 2001".
Hay quienes sospechan que Macri anunció la decisión de ir al Fondo básicamente para aplacar los ánimos del mercado, y especula con mantener la negociación abierta mientras espera que se resuelvan sus cuitas porque él supone que la corrida de mayo es consecuencia de expectativas y no de desequilibrios bastante profundos en las cuentas públicas.
Entonces, anunciar que se inician negociaciones con el Fondo es bien diferente a acordar un conjunto de medidas importantes que resultarían más fáciles concretar con decisión política y alguna astucia de la Administración Macri antes que involucrar a un organismo impopular y de imagen muy negativa.
Es harto complejo el paso que acaba de dar el presidente Macri pero es posible que él todavía no comprenda cuánta decisión, audacia, valentía y planificación precisará, cualidades que hasta el momento no ha exhibido ni el Presidente ni su Administración.
Por lo tanto, hay incertidumbre acerca del resultado de estas conversaciones iniciales entre la Argentina y el FMI, a cargo del mismo equipo tan cuestionado del presidente Macri. Más allá de lo que afirma el coro de opinadores que promueve el oficialismo, los buenos augurios lucen escasos.