Y es que no a priori Bárbara Millicent Roberts – el nombre completo de la muñeca de Mattel, inspirado en la hija de Ruth Handler - ha sido catalogada y criticada por reforzar estereotipos en la mujer.
Este “inofensivo” juguete que revolucionó la industria, ha pasado por estos 59 años por cambios sutiles, pero agresivos, en cuanto a cómo debería ser el cuerpo de una mujer perfecta, aunque han intentado “diversificar” dicha perfección con otro tipo de elementos como el color de piel y el cabello.
Una investigación del Hospital Universitario Central de Helsinki en Finlandia demostró que sus dimensiones corresponden a una mujer de 1,75 metros, con medidas de 91 centímetros de busto, 46 centímetros de cintura y 84 centímetros de caderas; por lo que una mujer con estas características carecería del porcentaje de grasa corporal necesario para la menstruación.
Un hecho que se suma a las críticas sobre la clasificación física femenina, tuvo lugar en 1993, cuando Barbie incluyó un libro llamado ¿Cómo Bajar de Peso?, que señalaba la opción de “no comer”. Mientras que otra muñeca se vendió con una báscula de baño que marcaba los 50 kg, lo que correspondería a 16 kilogramos por debajo del peso adecuado para una mujer de 1.75 metros.
Sin embargo, y pese a las constantes críticas que recibía, Mattel decidió cambiar el molde y rediseñar a la muñeca con la cintura más ancha, pero después de 40 años de su lanzamiento oficial.
Hoy la lucha es por la inclusión de más rasgos étnicos, diferenciación de altura y medidas.
Pese a estas constantes peticiones por el eje femenino, ayer la compañía fabricante de juguetes lanzó al mercado, en honor a las féminas, con motivo del Día Internacional de la Mujer, una colección limitada llamada “mujeres que inspiran”, donde se puede observar entre varias cosas a un ejemplar de Frida Khalo esbelta, alta, de labios carnosos, pero con las cejas perfectamente esculpidas y como si se hubiese sometido a una bichectomia – cirugía plástica de moda, que afina el rostro, a través de la extracción de las bolsas de grasa que hacen que las mejillas luzcan más redondas-.
Parte del problema con la Barbie sigue siendo la promoción de estereotipos de belleza inalcanzables de forma natural, lo que ha causado una obsesión en las más pequeñas e incluso las ha llevado a no aceptarse tal cual son y creando una imagen desvirtuada de la mujer. Ejemplo de esto, es el caso de la rusa Valeria Lukyanova, conocida como la Barbie humana, quien se realizó innumerables cirugías plásticas para parecerse lo más posible a la muñeca.