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Esto comienza a ponerse 'picante'

El paro bancario, el 21F y la instalación de la discusión sobre el aborto le sirvieron al Gobierno de Mauricio Macri para sacar del centro de la escena política la primera señal de malestar de la cúpula castrense desde hace más de 15 años y el inexplicable rescate al juez federal Daniel Rafecas, que en el fondo, oculta una verdadera rebelión silenciosa que se produjo en Comodoro Py y que obligó al macrismo a realizar un verdadero “desplante” con sus aliados radicales y la comunidad judía.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). El bancario Sergio Palazzo logró paralizar el sistema financiero 48 horas. Amenaza con otras 48 horas de inactividad esta semana. Sin embargo, quedó claro que la extorsión a las cúpulas bancarias por este canal no le sirven, dado que cuando se conoció un video tomado en una sucursal del Banco Santander Río tuvo que salir a dar explicaciones y poner “paños fríos” a su escalada de enfrentamiento. Ya tiene media batalla perdida.

El paro que impulsó Hugo Moyano cumplió con satisfacer la necesidad de todas las partes involucradas. El camionero rompió el aislamiento que intentó imponerle la Casa Rosada y avanzó en su plan de quedarse con un pedazo de la CGT y volver a conducir este segmento del sindicalismo peronista. Por su parte, Mauricio Macri ya tiene un “enemigo elegido”, como en su momento hizo Cristina Fernández de Kirchner con su persona, con la diferencia que el entonces Jefe de Gobierno porteño demostró tener capacidad de avanzar en una construcción política, mientras que Hugo Moyano fracasó en su intento de tener un partido político propio y colocar gente de confianza en las listas.

¿Hubo negociaciones entre la Casa Rosada y Hugo Moyano para levantar el paro? No se intentó frenarlo, pero el Presidente de la Nación había puesto 2 condiciones para “dejar” hacer la marcha:

1. Que no hubiera hechos de violencia y
2. Que no se anunciara la fecha de un paro general.

“Curiosamente”, el camionero ni mencionó un paro general y gracias a sus “recomendaciones”, el Partido Obrero, el Movimiento de los Trabajadores Socialistas y otros similares, que tiraron 14 toneladas de piedras a Policías de la Ciudad el 20/12, se portaron como verdadera princesas.

Pese a que 80% de los participantes de la marcha del 21F fueron “arriados” por el aparato sociopolítico y sindical, discutir la cifra de presentes es improvisar sobre lo anecdótico, lo mismo que medir la extensión de los discursos ofrecidos. Tampoco es sensato pensar que luego de la movilización comenzó un proceso de reconfiguración espacios políticos, sociales y sindicales para la construcción de un proyecto de unidad para derrotar en 2019 al Gobierno de Mauricio Macri.

En todo caso, el 21F abre un nuevo ciclo en la extensa y cambiante vida del mundo sindical. El tramo que nació con la salida de la conducción de la CGT de Hugo Moyano y la unificación de tres de las centrales gremiales peronistas (agosto de 2016) finalizó la semana pasada, cuando se rompió el endeble triunvirato que heredó al camionero. Ahora, algunos ilusionan una megacentral sindical donde converjan grupos peronistas, las 3 Central de Trabajadores Argentinos y los colectivos sociales agrupados en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular y la Confederación Sindical Clasista. Pero es más un sueño, una fantasía, que una posibilidad.

Hugo Moyano no puede resucitar el Movimiento de Trabajadores Argentinos que creó a fines de los '90, dado que gran parte de los gremios que lo acompañaron se fueron con Sergio Palazzo a la Corriente Federal Sindical y tampoco puede reeditar su alianza con Pablo Michetti y Luis Barrionuevo, tal como hizo durante la 2da. mitad del kirchnerismo.

Además, las diferencias ideológicas atentan contra un armado unificado de una mega CGT dado que el sindicalismo peronismo se alinea con una ratio política verticalista, los colectivos sociales son clasistas y la izquierda variopinta (desde kirchneristas hasta troskistas) son movimientistas horizontales. Además, es difícil que Hugo Moyano pase de una CGT tripartita para ir a otra organización gremial colegiada y, el resto de los grupos, difícilmente quieran una conducción moyanista y personalista.

El mayor error de Hugo Moyano fue hablar demasiado de sus problemas personales con la Justicia. Al mismo tiempo que negaba preocupación o los cargos, terminó por poner el tema en el centro de su discurso. Mientras que el resto se cansó de hablar y hacer llamados a la unidad, justo en medio de una marcha que causó la ruptura de la CGT.

Un problema que no es semántico, sino político: ¿Hugo Moyano se acercó al kirchnerismo o fue el kirchnerismo quién se acerco a Hugo Moyano? Es cierto que el camionero necesita sumar aliados en su lucha contra el Poder Judicial, pero el kirchnerismo necesita también recuperar poder y reconstruir el pacto sociopolítico que le permitió estar 12 años en el poder, para soñar con volver a ese poder en algún momento.

Y acá otro flanco poco analizado del 21F: el cruce de usos que hicieron todos de los otros participantes. Hugo Moyano usó a todos para hacer una demostración de fuerza y confirmar que puede encabezar el antimacrismo sindical. Mauricio Macri ya tiene un nuevo “enemigo elegido”. Las CTA avanzaron en uno de su sueño más preciados: Poder capturar una parte del peronismo para convertirse en el mayor polo sindical del país. Los colectivos sociales ingresaron también en una nueva etapa, dado que pasaron de piqueteros a cooperativistas y de ignorados por el mundo político a ser parte importante de la mesa que reparte el poder político en la Argentina.

La capacidad de construcción electoral del gremialismo, sobre todo peronista, dentro del desarticulado sistema de partidos político, ha venido bajando desde 1983. Con el regreso a la Democracia, el sindicalismo se puso a cuesta al peronismo y perdió ante el radicalismo. De tener más de 20 Legisladores en el Congreso Nacional, hoy están en los niveles más bajos, si dejamos de lado aquellos de extracción de izquierda o extrema izquierda. Tampoco encabezan grandes espacios territoriales con cargos ejecutivos. En el fondo, su poder proviene de ser administradores privilegiados de cuotas sindicales, obras sociales y mutuales; y de negociar paritarias.

Pensar que Juan Grabois puede tener el mismo modelo político y social que Hugo Moyano, es una ilusión. Y casi con seguridad, les costaría armar una lista de Legisladores que arrastre votos. A eso hay que sumarles otra media docena de colectivos sindicales de otras raíces ideológicas para llegar a consensos mínimos. Por eso, el 21F lejos está de haber renacido “La Resistencia”, en todo caso, es verdad que el antimacrismo cobro volumen.

El 21F también demostró el fracaso de la estrategia comunicacional de Jaime Durán Barba. El ecuatoriano sostuvo estos años que no importaba el mensaje, el relato o los acuerdos con los grupos de poder (llamados despectivamente “Círculo Rojo”) dado que en la elección del voto se imponía la vivencia del ciudadano. Pero al bajar 12 puntos porcentuales en las encuestas, se confirma que lo empírico está fallando. Por eso había que dar un salto para superar este momento. Por eso la Casa Rosada lanzó la “bomba de humo” de la discusión sobre la despenalización del aborto.

En el Gobierno creen que es una jugada ganadora. Que se discuta del tema, tapa otros preocupantes. Si se rechaza la despenalización, el Vaticano va a tener que dar un giro en su relación con Mauricio Macri y muchos grupos conservadores van a volver a votar a “Cambiemos”. Si se despenaliza el aborto, el Gobierno le arrebata una de sus banderas al progresismo y queda como una agrupación política moderna.

Pero, además, discutir la despenalización del aborto puede abrir una brecha en la alianza que muchos festejan entre el peronismo, colectivos sociales y grupos de izquierda; dado que el peronismo, históricamente, ha sido antiabortista, tal como lo es CFK; y si el peronismo apoya la despenalización del aborto, las relaciones preferenciales con Francisco se pueden resquebrajar en forma importante. La política de “libertad de acción” no evitará los choques entre supuestos aliados antimacristas.

Y aquí hay que seguir con cuidado las señales que provengan desde el Vaticano, una Cancillería especializada sutilezas que sólo son visibles para ojos expertos. La Iglesia Católica reaccionó de inmediato a la propuesta de la Casa Rosada, pero con una moderación sorprendente. Curiosamente, no criticaron al Gobierno de Mauricio Macri, sino que propuso una educación sexual más completa antes que avanzar con el tema despenalización del aborto. ¿Había algo acordado con anterioridad entre los prelados y el macrismo?

Hay un dato que no sabe ni monseñor Héctor Rubén Aguer: Desde hace unos 8 meses, Mauricio Macri volvió a comulgar. Cada 2 semanas, tiene encuentros reservados con monseñor Oscar Ojea, quién funge de confesor del Presidente de la Nación. ¿Será casual que fue ese prelado el elegido por Francisco para encabezar la Conferencia Episcopal desde Noviembre y que la primera tarea de la nueva cúpula de la Iglesia fue relacionarse con los colectivos sociales y grupos más duros antimacristas? ¿Para contenerlos?

Poco antes del 21F, la web especializada Vatican Insider publicó una extensa nota en donde se reseña la lista de funcionarios, legisladores y personajes del PRO que han visitado a Francisco en todos estos años. Incluso, después que el Papa dejara de sacarse fotos con dirigentes kirchneristas o dejara “colgado” a algunos sindicalistas opositores. ¿Está funcionando la diplomacia Vaticana como en sus años de gloria realizando negociaciones secretas?

Pero la discusión sobre la despenalización del aborto no debe tapar que la Casa Rosada cedió ante la presión de los Jueces Federales, quienes habían resuelto que luego del camarista Eduardo Freiler, ningún otro miembro de la “aristocracia judicial” de Comodoro Py perdería su cargo por juicio político. No es casual que el último mes “despertaran” varias causas que envuelven a funcionarios o familiares de Mauricio Macri. Ahora, casi con seguridad, todas volverán a los anaqueles de donde nunca deberían haber salido, hasta que sea necesario volver a sacarlos para negociar.

Salvar del Jury a Daniel Rafecas genera una verdadera contradicción jurídica: Si el juez federal no debe ser castigado por no impulsar una denuncia emitida por un fiscal especial que horas más tarde pudo haber sido asesinado, ¿están bien detenidos las casi 12 personas involucradas en la Causa Memorándum con Irán?  O se equivocó Daniel Rafecas o se está equivocando ahora Claudio Bonadío. Un nace una duda: ¿Esta contradicción no abre la puerta para liberar a todos los involucrados en el caso, anular el intento de avanzar hacia el juicio oral y derribar las acusaciones?

El otro tema minimizado por los medios fue la ruidosa protesta de los Legisladores, Gobernadores y máximas autoridades de la Unión Cívica Radical en el Hotel Savoy. No es casual que pocas horas después, fueran citados “de urgencia” a Balcarce 50 los senadores Federico Pinedo, Humberto Schiavone, Ángel Rosas y Luis Naidenof; y los diputados Emilio Monzó, Mario Negri y Nicolás Massot. Si bien se hablo de analizar la Agenda Parlamentaria, de evaluar el 21F y de preparar el 1M (apertura de Sesiones Ordinarias), lo cierto que el tema central fueron las quejas radicales.

En la Casa Rosada creen que una parte del radicalismo no irá dentro de “Cambiemos” en 2019. Razón no le falta, dado que horas más tarde, Ricardo Alfonsín se reunió con Margarita Stolbizer, el Gobernador socialista Miguel Lifschitz; y el diputado nacional Martín Lousteau. El tema fue un armado político para ir juntos a la votación dentro de 18 meses, jugada final de los socialistas para intentar retener Santa Fe. Para muchos, fue el germen del regreso de “Progresistas”, que se había derrumbado.

Por fin, el tema que tuvo menor difusión fue el duro discurso de despedida del ex Jefe del Ejército, Teniente General Diego Suñer, quién presentó su renuncia al cargo en rechazo de la reforma militar que está diseñando el ministro de Defensa, Oscar Aguad, sin consultar a los jefes castrenses; y la venta de tierra de los cuarteles militares, algo que ya criticó Elisa Carrió antes de irse de vacaciones.

Si bien fue una crisis castrense resuelta en forma más o menos ordenada (para esto tuvieron que intervenir y negociar el saliente Jefe de la Casa Militar, José Luis Yofre; y el propio Jefe de Gabinete, Marcos Peña), quedó al descubierto el enorme enojo que hay en las cúpulas militares por las promesas incumplidas por el Gobierno de Mauricio Macri, sobre todo en actualización de sueldos y haberes y la compra de material bélico.

Como se observa, el clima político arde cuando falta a punto de comenzar el Año Legislativo. Especulaciones, pulseadas y demostraciones de fuerza de todo tipo; y el Gobierno de Mauricio Macri sigue sin mostrar con qué aliados espera avanzar en este duro Año Político que se avecina.

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