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San Martín y Belgrano, otros tiempos, otra gente

Enero de 1814 fue un mes muy importante en el proceso independentista de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Luego de los sucesos revolucionarios de mayo de 1810, lentamente se comenzó a avanzar en la simple idea de emanciparse de los españoles, lo que no había prosperado en la Asamblea del Año 1813.

 Una vez corrido el virrey almirante Baltasar Hidalgo de Cisneros y de la Torre, e instalada la 1ra. Junta de Gobierno, comenzaron las expediciones al Alto Perú con el fin de mostrar la autoridad rioplatense a los españoles.

La 1ra. Junta había heredado del Virreinato del Río de la Plata escasas fuerzas militares veteranas y armamento casi nulo, pero de todas formas se avanzó. El 1er. comandante de las fuerzas fue el riojano Francisco Antonio Ortiz de Ocampo.

Él había apoyado a Santiago de Liniers y Cornelio Saavedra durante la represión de la fracasada revolución de Martín de Álzaga en enero de 1809; respaldó a la Revolución de Mayo y tuvo un papel destacado forzando al Cabildo porteño a nombrar presidente de la 1ra. Junta a Saavedra, quien le concedió el mando del Ejército Auxiliar a las Provincias —luego Ejército del Norte— y lo ascendió a general.

Ortiz de Ocampo sofocó la contrarrevolución dirigida por Liniers y Juan Gutiérrez de la Concha, los arrestó, y también al obispo de Córdoba, Rodrigo de Orellana.

Pero él se negó a ejecutar a los prisioneros, tal como le había ordenado la Junta por iniciativa del secretario Mariano Moreno.

No sólo los cordobeses le pidieron clemencia, sino que Liniers y Gutiérrez de la Concha eran sus amigos y compañeros de luchas desde 1806.

Alarmada por el posible impacto negativa de la prisión del todavía muy popular Liniers, la 1ra. Junta envió rápidamente a Juan José Castelli a hacerse cargo de las ejecuciones y a Antonio González Balcarce a reemplazar a Ocampo como jefe del Ejército.

Ocampo siguió como comandante nominal del Ejército hasta la batalla de Suipacha, pero quien tenía el poder era Balcarce, y Ortiz de Ocampo fue designado gobernador de Córdoba y luego regresó a Ciudad de Buenos Aires como diputado por La Rioja a la Junta Grande pero le dieron el mando del futuro Regimiento 2 de Infantería.

Al Norte llegó uno de los promotores de la independencia, impulsor de la revolución, y creador de la bandera, Manuel Belgrano, quien se hizo cargo entre el 26/03/1812 y el 30/01/1814.

Belgrano no había estudiado para militar sino que era abogado con buenos conocimientos de comercio, pero la 1ra. Junta, quizás para quitarlo de escena, lo había improvisado general.

Y Belgrano logró importantes victorias tal como fue el caso de Tucumán y Salta. Sin embargo, su estrategia lineal de continuar avanzando hacia el norte lo llevó a chocar con la defensa española que le infligió terribles derrotas en lo que fue la 2da. expedición al Alto Perú, inicio de la separación de Bolivia de las Provincias Unidas aunque el 09/07/1816 en San Miguel de Tucumán abundaron los representantes de Bolivia.

Sin embargo, no hay que ser injustos con Belgrano porque él recibió instrucciones desde Buenos Aires de avanzar luego de sus triunfos en Tucumán y Salta.

En Jujuy, Belgrano, ya enfermo de paludismo, con dificultades para abastecerse y muchos reclutas nuevos, además de una deficiente artillería ―escaseaban las mulas― le transmitió la orden al coronel Baltasar Cárdenas, quien tenía a su mando a 2.000 indios mal organizados y armados (alguna vez hay que reivindicar a los negros, indios y mulatos en las guerras de independencia, no vaya a creerse que la hicieron solamente descendientes de europeos), y al coronel Cornelio Zelaya, jefe de las fuerzas de Cochabamba.

Ambos tuvieron órdenes de sublevar a las poblaciones indígenas ubicadas a espaldas de los españoles. Belgrano sabía que el ejército español estaba igual que él: no tenía casi mulas para mover su artillería y provisiones. Por ese motivo planificó atacar por el frente, intentando realizar el clásico movimiento de pinzas, con la seguridad de que su rival, el general Joaquín González de la Pezuela Griñán y Sánchez de Aragón Muñoz de Velasco, marqués de Viluma, no se atrevería a jugarse en una batalla el destino de la campaña.

Pero fue un error ir a la pampa de Vilcapugio, y mucho más aceptar el combate en la pampa de Ayohuma.

Las autoridades de Buenos Aires consideraron indispensable el relevo de Belgrano.

En enero de 1814, Belgrano recibió a su sucesor al frente del Ejército del Norte, José de San Martín.

Ellos ha mantenían una relación por correspondencía desde 1812, la cual había generado una recíproca estima. Sin embargo, el 1er. encuentro verdadero se produjo el 17/01/1814, cuando Belgrano llegó a Salta de regreso de la derrota del Alto Perú.

La batalla de Ayohuma había desgastado la mayor parte de las fuerzas emancipadoras. Por ello San Martín llegó a la provincia de Martín Miguel de Güemes el 16/01/1814 con 1.814 hombres de refuerzo.

El encuentro inicial ocurrió el 19/01/1814 en la Posta de Los Algarrobos, y Belgrano no pudo cederle de inmediato el mando del Ejército, por lo que lo nombró Jefe 2do.

El profesor Eduardo Poma, destacado investigador salteño, en su “Historia de Metán y de la Frontera Salteña” (Ed. 2009, página 131, último párrafo) sostiene:

“El 16 de enero de 1814 el coronel don José San Martín llegó a Yatasto y es hospedado en la sala de los Toledo y Pimentel, hoy conocida como "Posta de Yatasto'. Al día siguiente, San Martín y los refuerzos que lleva al Ejército del Norte, parte rumbo al río Pasaje, donde lo espera el general Belgrano en la ribera norte del río. Ese mismo día 17, San Martín se aloja en la posta Los Algarrobos, que estaba ubicada cerca del actual pueblito Lumbreras. Hasta allí se dirige Belgrano, encontrándose con San Martín el 19 de enero de 1814. Ambos deciden trasladarse ese mismo día a la sala de Las Juntas, en Yatasto, de propiedad de don Manuel Torrens. Allí se hospedan, partiendo San Martín el 21 hacia la sala de los toledo Pimentel (Posta de Yatasto), mientras que Belgrano lo hace el 26, hacia Tucumán. (...)

En Las Juntas, estos dos grandes hombres fueron obsequiados con pescado. De allí proviene aquella célebre receta "Dorado a la San Martín', recogida por doña Deidamia Sierra de Torrens y que publicara Juana Manuela Gorriti en su “Cocina Ecléctica”. Este es en resumen el itinerario de ambos jefes cuando se encuentran por primera vez en Metán”.

Hubo una humildad de ambos lados: humildad en Belgrano, quien recibió poniéndose a disposición de San Martín, y reconociendo que le "devolvió el aliento"; y humildad en San Martín, al aceptar las limitaciones administraciones que lo convertían temporariamene en Jefe 2do.

No fue una casualidad que en marzo de 1816, fue San Martín quien recomendó a Belgrano para volver a conducir el Ejército del Norte: "En caso de nombrar quien deba remplazar a Rondeau, yo me decido por Belgrano, éste es el más metódico de los que conozco en nuestra América, lleno de integridad y de talento natural. No tendrá los conocimientos de un Moreau o Bonaparte en punto a milicia, pero créame que es lo mejor que tenemos en la América del Sud".

San Martín no se equivocaba: Belgrano fue juzgado en 2 oportunidades por sus tácticas al frente del Ejército, y fue subestimado por muchos, pero nunca nadie pudo afirmar que no se había sacrificado por la revolución.

Recién el 30/01/1814, San Martín pudo hacerse cargo del Ejército del Norte, y designó a Belgrano al mando del Regimiento 1.

Algunos dicen que en esta ocasión se encontraron en la posta de Yatasto, que hoy día por decreto Nº 95.687 es Monumento Histórico Nacional.

La posta de Yatasto era una antigua posta del Camino Real, cerca de San José de Metán, 70 Km. al sur de la posta de Algarrobos.

Belgrano la conocía porque en esta posta había ocurrido el traspaso de mando, de Juan Martín de Pueyrredón a Belgrano como jefe del Ejército del Norte el 26/03/1812 (por orden del Triunvirato).

Sin embargo, el historiador Poma se pregunta:

“¿Cómo nació la versión de que en la "Posta de Yatasto'se encontraron San Martín y Belgrano?”. Nadie sabe pero Bartolomé Mitre tiene algo que ver. Él dice en su “Historia de Belgrano” (1859): “Antes que tuviere lugar la rendición de Montevideo ..., se han encontrado en las Juntas (camino de Jujuy a Tucumán), el General Belgrano y el Coronel San Martín...” (Tomo I, pag.279).

Pero con el tiempo y, vaya a saber por qué razón de oreja, Mitre no mantuvo su postura original y, en 1884, en la 4ta. edición de la “Historia de Belgrano”, cambió y, sin arrimar razones, dice que “se han encontrado en Yatasto”.

Desde entonces se repite la versión, a punto tal de que el Dr. Vicente López, en su “Historia de la República Argentina” volumen IV, publicado dos años después del curioso cambio de Mitre (1886), dice: “Los dos generales pues al encontrarse en Yatasto (al Norte de Tucumán) cuando el uno entregaba el mando del ejército al otro, estrechaban sus manos y se daban el abrazo sincero de hermanos... el 30 de enero de 1814”.

Curiosidades de la historia argentina que escriben los que ganan, y que entonces no siempre es la verdadera historia.

En cuanto a San Martín, el oriundo de Yapeyú tenía en mente grandes cosas y pretendía dejar atrás la estrategia militar utilizada por su predecesor. San Martín tenía en mente el llamado "Plan Continental": cruzar la cordillera de los Andes, y liberar a su vez Chile y entonces atacar Perú vía marítima.

José de San Martín se mantuvo al frente del Ejército entre el 30/01/1814 y el 25/05/1814, cuando su asma embravecido por las condiciones climáticas del norte lo complicaron mucho. Su médico, Guillermo Collisberry, le exigió que dejara esa responsabilidad.

Pero en 4 meses, acantonado en San Miguel de Tucumán, San Martín logró resultados notables.

Para comenzar, dispuso la guerra de guerrillas en el norte -un acierto en el que destacó Güemes-; luego generó un cambio profundo en el entrenamiento, organización y aprovisionamiento de las tropas; y construyó una fortificación al sudoeste de la ciudad, llamada 'la Ciudadela' -tarea a cargo del teniente coronel Enrique Paillardell, oriundo de Marsella (Francia), experto en fortificaciones que había incorporado Manuel Belgrano-.

Los historiadores Ramón Gutiérrez y Graciela Viñuales destacan que Paillardell elevó al gobierno un “plan de operaciones”, que sugería atacar por Chile, coincidiendo con San Martín.

'La Ciudadela' era un pentágono estrellado de 4 manzanas, detrás de la actual plaza Belgrano.

Según 'el Manco', José María Paz, quien integraba el cuerpo de oficiales, la fortificación era “un pentágono regular, con sus correspondientes bastiones y de dimensiones proporcionadas”, sobre terreno llano y posiblemente la rodeaba un foso. La tropa trabajó en su construcción y muchos de los materiales, dice Paz, “se traían gratis por requisiciones (expropiaciones) que hacía el gobierno”.

Ya instalado el 22/01/1814, San Martin creó una mesa de pago para abonar a todos los soldados: 4 reales por semana. Y, además, autorizó “medio frasco” de aguardiente por cada 50 hombres. También consiguió nuevos uniformes y nuevo calzado, además de la alimentación diaria.

San Martín instaló una fábrica de monturas y otra de fusiles. Y provocó algunos cambios actitudinales: desde una pena de 200 varillazos para los desertores a la asistencia obligatoria de toda la oficialidad a una Academia donde él mismo dictaba las clases. Para profundizar la formación, organizó la Academia de Matemáticas, a cargo de Paillardelle.

Cuando San Martín debió retirarse por su salud, su sucesor, Francisco Fernández de la Cruz, recibió una tropa totalmente diferente, muy motivada y disciplinada.

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