La sociedad, la religión y el catolicismo
Recientemente el papa Francisco viajó a Chile y Perú y se advierten los esfuerzos de la prensa y de lo que se llama “opinión pública” para ponderar los resultados de ese viaje.

Recientemente el papa Francisco viajó a Chile y Perú y se advierten los esfuerzos de la prensa y de lo que se llama “opinión pública” para ponderar los resultados de ese viaje.
No es serio comparar las diferentes adhesiones, medida en cantidad de personas; que recibió el Pontífice comparando en cada uno de los países o con viajes anteriores como el hecho a Brasil, el de “hagan lío”.
El Papa, tal como lo hace un Presidente o funcionarios de gobierno serán junto con su séquito quienes ponderaran los resultados o mejor dicho en qué medida se cumplieron los objetivos tenidos en vista al organizarlo. Lo que no sabemos cuáles son esos objetivos.
Sin embargo podríamos marcar diferencias entre el viaje de un Papa que si bien es Jefe de un Estado, no viaja en calidad de tal sino como representante de una expresión religiosa que viene perdiendo creyentes en los últimos años.
Como católico, veo que en nuestro país, cada vez asiste menos gente a misa, que en general el 70% de los asistentes son personas que superan los 50 o 60 años, cada vez menos gente se casa, no solo me refiero al casamiento religioso, sino al civil, disminuye la cantidad de bautismos, es evidente que el cristianismo está en retroceso.
Sin embargo a la vez se advierte que la dimensión religiosa de cada persona busca cultivarse recurriendo a otras expresiones religiosas que en muchos casos solo son una expresión marketinera de la religión. Tienen la habilidad de encontrar a cada pregunta de contenido religioso una respuesta que en el momento suena convincente. En ese punto sofistica y religión se unen y el supuesto “creyente” agradece contribuyendo mediante los llamados “diezmos” que paradójicamente diezma la real dimensión religiosa de la persona.
La dimensión religiosa de la gente sigue intacta.
El catolicismo debemos reconocer no sabe responder, pese a su reconocida sabiduría natural, a las cuestiones de la vida moderna y solo atina a reprochar o convertir en vicios a usos y costumbres propios de la época que en si no son ni buenos ni malos. En todo caso, lo que cuenta es el comportamiento humano.
Critica el consumismo, el capitalismo, comportamientos humanos en el campo sexual que en definitiva son consecuencia, por lo menos para los creyentes, del modo que Dios nos creó.
La Iglesia Católica aun no sabe cómo tratar a la mujer, no podemos negar que aún perdura en el inconsciente el pecado de Eva al ceder a la tentación. Pero en el inconsciente “Eva”, es decir “la mujer” es la tentación del hombre, desconociendo que si Adam, como hombre cedió a la tentación es porque en todo caso los dos eran igualmente débiles. Lo que debemos reconocer es que Dios, nos creó débiles, por eso impuso la prohibición sabiendo de ante mano que en algún momento sería desobedecida.
A partir de la desobediencia nació el hombre, como hoy lo conocemos; débil y libre.
Otra cuestión para la Iglesia que hasta hoy parece insoluble, es la sexualidad que es una expresión natural de la persona.
El tema de la sexualidad sería el de precisar cuál es su finalidad. Como todo hacer humano a veces es difícil trazar la línea entre el uso y abuso y en todo caso la enseñanza de la Iglesia debería apuntar al uso buen uso del sexo.
El sexo es además una expresión de placer espiritual y físico. La plenitud sexual se da cuando ambas expresiones se unen.
No asocio la sexualidad exclusivamente al matrimonio, ya que pienso que “matrimoniar” es una vocación y no todo ser humano nace con esa vocación, pero todo ser humano nace son el sentimiento del amor, por tanto el amor no solo es una condición del matrimonio, sino de la vida misma. Cuando la sexualidad es expresión de amor podríamos decir que hacemos buen uso y cuando la sexualidad solo expresa placer físico estaríamos incurriendo en una práctica ya cuestionable, lo que no quiere decir ni pecaminosa ni correcta. El nuevo tema que se nos presenta, es el del placer que no deja de ser una expresión, quizás sesgada de amor.
Otro tema vinculado a la sexualidad es el celibato, regla que la Iglesia aun mantiene. El celibato en principio diría que no es natural, es más bien antinatural es como si mañana se impusiera la prohibición de no pensar.
El celibato implica un esfuerzo que va en sentido contrario a la naturaleza de la persona, en algún momento se vuelve incontrolable. Eso explica que muchos sacerdotes, hayan abandonado sus hábitos, estos serian los realmente honestos.
Otros van por la práctica “clandestina” de la sexualidad y otros por la pedofilia que ya es una degeneración de la sexualidad.
Es obvio que dejando sin efecto “el celibato” no se corregirá los vicios sexuales, pero la Iglesia podría sumar la experiencia de lo que es la realidad de la vida matrimonial y la realidad de la vida.
La prédica de la Iglesia Católica debe coincidir con la época y lo que tendría que pensar el Papa, es ¿Cómo predicaría hoy Jesus?
Las sociedades se desarrollaron debido a la creación humana y si aceptamos que Dios nos ha creado, nos creó también con inteligencia.
Hoy es pecaminoso no asumir la modernidad y esta omisión tiene su precio.
Hoy las sociedades viven sin soportes, sin creencias pero estas ausencias no se sustituyen con falsas creencias, Chesterton dijo que cuando se deja de creer en Dios, se cree en cualquier cosa. La Iglesia católica debería ejercer su magisterio desde cada modernidad, incluso adaptar las oraciones a lo que hoy sabemos.
Por ejemplo “ascendió a los cielos”. Hoy sabemos que el cielo no es un lugar, pues bien no es creíble orar y decir “ascendió a los cielos”. Cuando Jesús predicó “el cielo” era un lugar”, hoy no lo es.
“La resurrección de la carne” no es creíble pensar que en un futuro resucitaremos en carne y hueso. No podemos pensar la resurrección como una vida igual a la que llevamos en este mundo, no es creíble. Es más suena a mentira, ni siquiera “mentira piadosa”.
Para concluir, no es que las sociedades se volvieron ateas o agnósticas, es la Iglesia la que nos está haciendo asi….hasta que asuma la modernidad, como virtud.
Lo que veo es que las creencias católicas parecen reservadas a los sectores menos educados de las sociedades. Esto podría llevar a asociar falsamente religión con ignorancia, o catolicismo con ignorancia.
Entre tanto creeremos en las cosas más disparatadas.
Toda persona tiene pues una dimensión religiosa, lo importante es respetarla y cultivarla adecuadamente.
La religión brinda a las personas las respuestas que la ciencia y la razón no pueden dar, precisamente por la imperfección humana. Pero, a pesar de su imperfección, toda persona tiene asimismo la idea de la perfección o la plenitud del ser y el contenido de esa idea solo lo puede dar y explicar la religión, por lo menos mientras el hombre sea mortal.