
La historia se conoce por aquel marino Ricardo Miguel Cavallo, quien estuvo en el Grupo de Tareas famoso de la Escuela de Suboficiales de Mécanica de la Armada (ESMA), antes de dedicarse a emprendedor de negocios.
Cavallo estaba a cargo del sector de inteligencia apodado 'Pecera', de la ESMA. En 1980, él recibió la orden de su superior inmediato, el capitán Horacio Estrada, de suministrarle un pasaporte falso al italiano Licio Gelli, Gran Maestro de la logia neomasónica P-2, según testificaron ex prisioneros sobrevivientes de la ESMA, tales como Víctor Basterra, Carlos Muñoz y Lazaro Gladstein.
Años más tarde, con aquel pasaporte falso argentino, Gelli -ya prófugo de la Justicia italiana por su responsabilidad en el desfalco del Banco Ambrosiano- intentaría cobrar US$ 55 millones de un banco suizo.
El capitán Estrada -luego vinculado al tráfico ilegal de armas a Croacia (un pedido estadounidense en los '90 a la Administración Menem, que no supo/no pudo ubicar en contexto) y Ecuador, apareció muerto en 1998, en circunstancias que provocaron especulaciones.
En 1985, la Banca Nazionale del Lavoro (BNL) le compró al Ambrosiano (que había llegado de la mano del exalmirante Emilio Massera) su licencia para operar como banco en la Argentina y nombró director ejecutivo al ejecutivo Víctor Taiariol.
Según un artículo de la revista Somos, de 1982, el principal organizador del Ambrosiano en Ciudad de Buenos Aires fue Aldo Alasia, integrante de la P-2 en documentos secuestrados por la Justicia italiana.
Taiariol dijo al diario La Nación que en esa época no conocía a Cavallo.
En la BNL, Taiariol y su jefe, Bruno Petruzzo, financiaron varios emprendimientos. Por ejemplo, la compra de Argencard, que lideraba el mercado de tarjetas de crédito. También se asoció al Grupo Juncal para formar la aseguradora La Estrella, empresa que comenzó vendiéndoles seguros a los gremios de Jorge Triaca (padre) y Armando Cavalieri.
Triaca era el secretario general de los trabajadores del plástico, y Cavalieri sigue siendo el secretario general de los trabajadores de comercio.
Taiarol creó la empresa Itaco, especializada en el manejo de bancos de datos, que firmó varios contratos a largo plazo con el ex ejecutivo de Sociedad Macri, por entonces intendente porteño y hoy día asesor presidencial, Carlos Grosso. Por ejemplo, el procesamiento de infracciones de tránsito, la gestión de la Dirección General de Rentas y el relevamiento catastral de la ciudad.
Itaco tuvo como socios en esos negocios, en forma alternativa, a Organización Techint, Sociedad Macri y a TTI, del grupo Bulgheroni.
En 1992, Taiariol obtuvo la licitación del Hipódromo de Palermo, para un proyecto inmobiliario y de apuestas.
Si bien la 2da. licitación del predio estuvo a cargo del entonces ministro de Acción Social, Julio César Aráoz, Taiarol logró el apoyo de Triaca, quien había conseguido de la BNL un préstamo para la reconversión de la siderúrgica estatal Somisa (hoy día Siderar, de Techint).
En 1993, Ricardo Cavallo ocupó un asiento en el directorio del Hipódromo de Palermo, por impulso de Aráoz, quien era amigo y socio de quien más conocía de juegos de azar en la Argentina, Miguel Ángel Egea, a su vez vinculado a gente de la exESMA.
Luego, Taiariol se fue de la BNL, al quedar involucrado en el megaproceso italiano 'Mani Pulite'.
Antes, Taiariol, junto a Cavallo, fue designado en el directorio de Arpetro SA, empresa absorbida en 1997 por Martiel, propiedad de Egea y otro exESMA, Jorge Rádice.
En 1994, Cavallo se unió a Talsud, una empresa de Taiariol dedicada a los negocios informáticos que en 1995 obtuvo la concesión para producir licencias de conducir en Mendoza, con financiamiento, por medio del descuento de facturas, de SA Financiera Columbia, que fue el vehículo financiero de la BNL en el Hipódromo de Palermo.