Al respecto, el portavoz de la Conferencia Episcopal Argentina Jorge Oesterheld enfatizó que "el Papa no tiene en Argentina ningún vocero. El único es el oficial en el Vaticano, en la sala Stampa (oficina de prensa de la Santa Sede)".
Al aire de C5N, continuó: "Sobre todo, (queremos) poner las cosas claras con respecto a que pongamos atención a lo que el Papa dice con sus gestos y palabras, y dejemos de detenernos en pavadas y que dejemos de escuchar a mucha gente que se atribuye hablar en nombre del papa como si fueran voceros suyo.
Es que cuando se empieza a hablar de esa manera; se empiezan a manejar términos; se suponen intenciones; y se le empiezan a adjudicar determinadas posturas, en realidad se está jugando con algo con lo que no se juega.
Él se merece otro trato y nosotros también".
Respecto de la columna de Ricardo Roa en "el gran diario argentino" y el editorial de Alfredo Leuco contra el abogado Grabois, Oesterheld dejó en claro: "No sabemos de dónde viene la campaña y no queremos hacer especulaciones. Lo que vemos es el resultado: se está utilizando la figura del Papa y eso empobrece su presencia en nuestro país.
Más que ponernos a especular sobre quién o porqué, lo importante es que eso se termine.
No quisiera acusar directamente al gobierno porque achicamos nuevamente el tema. Todos debemos tomar conciencia de que tenemos a un argentino en el lugar más importante del mundo y no lo estamos aprovechando.
Tiene una enseñanza extraordinaria, que en todas partes del mundo es valorada, y nosotros nos estamos peleando por pavadas.
Periodistas, políticos, dirigentes y no dirigentes debemos cambiar de actitud.
La inmensa mayoría del pueblo argentino está totalmente ajena a esto. El Papa tiene una imagen positiva del 90%.
Esto es una cosa que se engendra en determinado círculo minúsculo pero que tiene un poder enorme a través de los medios.
No creo que el Papa necesite que lo defiendan pero creo que el pueblo necesita que se lo respete; un pueblo muy respetuoso que está esperando a que venga".
Luego, consultado por Gustavo Sylvestre por los desafortunados tuits del periodista Eduardo Feinmann, el psicólogo Federico Andahazi y el diputado Fernando Iglesias, todos oficialistas, por la grave enfermedad que atraviesa el ex canciller Héctor Timerman, que a muchos rememoró las pintadas contra María Eva Duarte de Perón en 1952, tras su muerte, repudió: "Es muy grave y lamentable. Viene de hace bastante tiempo. También ahí te respondería que son determinados grupos minúsculos con ciertos intereses.
La inmensa mayoría del pueblo argentino es respetuoso y no cae en esas trampas".
"Lo que está pasando exige un replanteo a la dirigencia", cerró.