La segunda pérdida del control de la calle quizás sea la que más esté preocupando ahora al Gobierno: los ‘cacerolazos’ en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires (donde arrasó Elisa Carrió en las últimas elecciones) y frente a la Quinta de Olivos, en Vicente López, bastión del PRO fuera de la Capital. Esas manifestaciones sin banderías políticas pero con clara participación de militantes y electorado kirchnerista, fueron pacíficas y multitudinarias.
En ambas movilizaciones, el Gobierno no supo cómo enfrentar el conflicto callejero, y en ambos casos perdió el control de la calle. Sólo evitó que los manifestantes llegarán al Congreso a un alto costo.
Luego, el efecto de la reforma previsional complicó el debate de la reforma laboral, también incluida en el llamado a sesiones extraordinarias que hizo Macri y que termina a fin de mes. Con el clima actual difícilmente se pueda retomar esa discusión en el Congreso.
Quizás el único dato positivo para el oficialismo, además de la sanción de la reforma, es que la CGT está visiblemente partida y la UTA, gremio decisivo para hacer efectiva cualquier huelga, se cortó sola y desconoció a la resolución de la central obrera. El gobierno notó el quiebre entre el sindicalismo peronista, pero no tiene margen para forzar la reforma laboral con el clima político enrarecido.
El ministro del Interior Rogelio Frigerio reconoció este martes que la reforma laboral podría postergarse hasta otro llamado a extraordinarias, que podría ser en febrero.
En declaraciones al canal A24, el ministro que fue clave en las negociaciones con los gobernadores, reflexionó sobre la jornada de ayer: “Se pudo debatir en el Congreso a pesar de violencia y los intentos de la oposición para hacer la caer la sesión…ganó la democracia”
Luego destacó el rol de la policía: “Hago una mención a la policía que permitió con su valor y arriesgando su vida, defender el Congreso y que los diputados puedan debatir las leyes como corresponde”
Sobre el rol de la policía y los manifestantes, opinó: “estaban buscando eso, la represión…fue un esfuerzo (el de las fuerzas de seguridad) que la democracia lo tiene que reconocer”.
“Todo forma parte de un plan orquestado, las jubilaciones es una excusa para justificar la violencia”, añadió.
“La oposición ha tenido más éxito que nosotros en plantear la mentira del recorte en las jubilaciones”, se lamentó Frigerio y concluyó sobre la Reforma Laboral: “puede quedar para las extraordinarias de febrero”.
Otros daños al oficialismo seguramente ya se estén midiendo: el impacto en la imagen de Macri y de su gobierno, especialmente entre los jubilados que lo apoyaron decisivamente, y luego en la clase media.