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44 historias tremendas de una tragedia que se repite

Malvinas, Cromañón, Once... Esta semana se hicieron inevitables algunas comparaciones. Algunas correctas, otras no tanto, lo cierto es que no es la primera vez que la fuerza de la corrupción, la desidia o la negligencia nos mata. ¿Qué fue exactamente lo que sucedió en el caso del ARA San Juan? Ello se irá develando con los días. Pero difícilmente se torne irrepetible con un "cambio de maquillaje".
 
¿Fue una tragedia imprevista o el submarino argentino estaba condenado desde el primer momento? ¿Qué responsabilidad puede tener la administración política del país en el accidente del submarino que está bajo la disciplina militar? ¿Cuán responsable es el ministro de Defensa, Oscar Aguad? ¿Los jefes militares? ¿El propio presidente? ¿La gestión anterior? ¿En qué condiciones salió el submarino?...
 
Cierto es que como en tragedias anteriores existe aquí una "cadena de responsabilidades". No se escapan tan fácilmente la vida de 44 personas que no atravesaron una catástrofe natural.  
 
Sin duda hay responsabilidad militar y responsabilidad política. Un submarino hace por lo general maniobras militares, que son decisiones militares. 
 
El abandono del sector, la escasez de recursos y hasta la carencia de un plan para las fuerzas militares, son parte de la responsabilidad política, no sólo este gobierno, también del anterior. No por nada ese submarino comprado en 1985 es hasta hoy el "arma más poderosa" de la Armada de este país, según manifestaron algunos.
 
Los recortes de presupuestos, los "ajustes", el "esfuerzo fiscal" que se pidió en efecto a principios de este año (para 2018) también son parte de esta irresponsabilidad.
 
Los "incapaces" también. ¿Quién colocó al ministro de Defensa, Oscar Aguad, en su cargo?  Aguad es el amigo radical más viejo que tiene el Presidente. Todavía no habló sobre el submarino que le compete a su área, la misma que llenó también de gente que no estaba capacitada para sus cargos. Pues, de él hacia bajo, otra vez, reinó el vicio de la vieja política. La repartija de cargos.
 
Y lo hizo el mismo presidente que habló de "profesionalismo", que dijo que buscaría a los mejores en cada área... y terminó por "ubicar" a Aguad. 
 
En la comparación de esta tragedia con la de Cromañón explicaron que el delito que tiene que ver con el hundimiento de un navío es el delito tipificado como estrago, que puede ser culposo o doloso, y que, como en el primero, aquí no sólo hubo más personas de la capacidad permitida, sino también una falla previa por lo que no llegó a abortar la misión militar y no emergió. Sería estrago culposo seguido de muerte, por lo que hay responsabilidad penal, y Aguad es a esta historia lo que Aníbal Ibarra a la tragedia del boliche.
 
El kirchnerismo tampoco habló sobre el conflicto público. ¿Teme que alguien recuerde que la última presidenta que reparó el submarino fue Cristina Fernández? 
 
Dicen que en los peores momentos, en las crisis, "cuando las papas queman", es cuándo se conoce realmente quién es quién, quién sabe, quién no, quién manda, quiénes están a la altura de las circunstancias. 
 
Srur, jefe de la Armada, tampoco dijo nada. No respondió, por ejemplo, dónde estaban las dos corbetas que tenían que acompañar al submarino? ¿Por qué minimizaron la situación en las primeras 48 horas?
 
Si el tema de las baterías es responsabilidad del gobierno anterior, en qué condiciones salió al mar el submarino es responsabilidad de Srur como los recortes de presupuesto en estas áreas son responsabilidad del Gobierno. También los políticos que ubica en el área de Defensa, como Aguad. ¿Y si el presupuesto está, qué se hace con él? 
 
Dicen que Macri, prevé cesar al jefe de la Armada, y a otros cargos en la cadena de mando una vez se aclare la desaparición del 'ARA San Juan'. Más de los "cambios" que prometió. Ninguno terminó por transformarse en un verdadero cambio. 
 
Cromañón, Once, 'ARA San Juan'... Cambia el nombre de una tragedia que no se detiene. Seguiremos contando muertos...
 
Se sabe que el uniforme te da el honor y que también te da el riesgo, es parte del contrato. Lo que no es parte es morir por impericia, negligencia, estupidez, y menos por corrupción. 

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