Pero, ¿qué activa la producción de insulina? La respuesta es sencilla, todo lo que comemos. Lo que nos lleva a cuatro alimentos, considerados “sanos”, que debes evitar a toda costa si ya pasaste los 45 años y quieres perder peso de forma sostenida para mejorar tu salud.
1. industrializados bajos en grasas
Los yogures 0% y los cereales “light” son muy comunes en los anaqueles de los supermercados. Este tipo de alimentos tienen dos grandes problemas: azúcar y aditivos.
Los fabricantes de este tipo de alimentos añaden cantidades considerables de azúcar a sus productos para que complacer el paladar de sus clientes, ya que en el proceso de desengrase pierde casi en su totalidad el sabor, por lo que es necesario agregarle entre un 50 y 100% más de azúcar para poder ser bien percibidos en el mercado.
Al igual que el sabor, la textura también sufre considerablemente en este proceso por lo que recurren a adictivos químicos que, aunque parezcan inofensivos, son tóxicos para el organismo y terminan siendo almacenados en forma de grasa en nuestro cuerpo.
2. La soja o soya
La soja es un alimento que en pocas palabras puede “volver loca” a la tiroides, el centro de control hormonal de nuestro cuerpo.
Como se trata de un bociógeno, alimento que bloquea la absorción de yodo en la tiroides, el funcionamiento de esta glándula endocrina se bloquea cuando es consume. Además, la soja, tiene alto contenido de isoflavonas, sustancia que posee una estructura similar al estrógeno y repercute en el aumento de peso.
El bloqueo hormonal que produce la soja a la tiroides se traduce en una baja en los niveles de energía, lo que nos hace sentir todo el tiempo hambriento.
3. Aceites vegetales
Los aceites vegetales son uno de los mayores peligros para la salud. Contienen niveles elevados de Omega 6, un ácido graso esencia y realmente importante para la salud, pero solo en pequeñas cantidades.
El cuerpo humano necesita solo 1g de omega 6 por día, si se supera esa cantidad se conduce al cuerpo a lo que se conoce como inflamación crónica.
El exceso de Omega 6 nos lleva a una reparación constante del organismo, lo que hace que la cascada hormonal se interrumpa, provocando una explosión en la producción de insulina.
4. Los cereales
Lo comemos todos los días y nos van atacando poco a poco. Los cereales, los granos enteros, el pan, las barritas e incluso el arroz tienen altos valores glicémicos, lo que incrementa la producción de insulina en sangre.
Para varios expertos, los cereales y los granos enteros son el problema número uno y la causa principal de la crisis de sobrepeso que afecta al mundo actualmente. Ya que es un enemigo que nos ataca lentamente y recurrimos a ellos de forma diaria en nuestra alimentación.
El trigo, el maíz e incluso el arroz blanco pueden tener mayor carga glicémica que la que tiene una cucharada de azúcar, si hacemos una relación de la cantidad de insulina que segrega el páncreas cuando lo ingerimos.