Ahora la plataforma ha decidido hacer un cambio que para los más puristas atenta contra la verdadera esencia que existía en un principio en Twitter y, para la mayoría, esto será un alivio. En lo sucesivo, el antiguo límite de 140 caracteres pasará a ser de 280, es decir el doble del original, salvo en japonés, coreano y chino, idiomas en los que los 140 sirven para expresarse con holgura. La entrada en vigor desde la medida será paulatina desde este martes 7/11 y en pocas semanas lo tendrá todo el mundo.
Aliza Rosen, responsable de producto, explica cómo han tratado de encontrar un equilibrio adecuado para que sea de agrado a los usuarios: “El objetivo era ampliar el límite de caracteres a la vez que manteníamos la velocidad y la brevedad propias de Twitter. Tras analizar los resultados, anunciamos que hemos logrado el objetivo y que implementaremos este cambio a todos los idiomas en los que la restricción de 140 era una barrera”.
Por un lado, algunos personas ven el cambio como una nueva oportunidad para poder escribir más, sin embargo, otros lo consideran negativo porque creen que los Tweets van a terminar convirtiéndose en algo más largo que un testamento.
Recientemente se llevó a cabo una prueba con la nueva herramienta y como era de esperar, los usuarios que tenían la opción de usar 280 caracteres intentaron llevarlo al límite, por el efecto novedoso, hasta que se normalizó: “Hemos observado que cuando las personas han necesitado tuitear con más de 140 caracteres, lo han hecho más fácilmente y más a menudo. Y lo que es más importante, la mayoría de las veces los usuarios no han sobrepasado el límite de los 140 caracteres, preservando así la naturaleza de brevedad de Twitter”.
La red social no ha aportado datos de cuántos usuarios han sido parte del experimento, pero sí apoyan una conclusión que les ha impulsado a dar 280 caracteres a todos: “Tener más espacio hace que sea más sencillo para las personas comprimir sus pensamientos en un tuit, por lo que pueden expresar mejor lo que quieren y enviar tuits más rápido que antes”.
A Twitter le obsesiona que sus usuarios sean recurrentes, que usen con frecuencia la plataforma. No solo para emitir, sino también para apoyar o compartir. “Además de tuitear más, las personas que tenían más espacio para tuitear recibieron más interacciones (me gusta, retweets, menciones), obtuvieron más seguidores y pasaron más tiempo en Twitter. Las personas que han participado en el experimento nos han comentado que un límite mayor de caracteres les ha hecho sentirse más satisfechos con la forma en la que se expresan en Twitter, con su capacidad para encontrar buenos contenidos y, con Twitter en general”, sostiene Rosen.
Con la llegada del presidente Trump, Twitter ha ganado protagonismo en la conversación pública, pero esa no es la única métrica que miden sus inversores. Desde la vuelta de Jack Dorsey a Twitter, la red social ha realizado un gran número de cambios. Hicieron que incluir una foto no reste caracteres del mensaje, la estrella para marcar un tuit como favorito por un corazón, como hacen la mayoría de redes sociales. Sus últimos resultados financieros reflejan un crecimiento del uso diario del 12% durante los tres trimestres más recientes.