El secreto del submarino amarillo
Las elecciones legislativas del 22/10 han sido, tal vez, una de las elecciones más transparentes de los tiempos recientes, logrando el 97% del escrutinio el mismo domingo.

Las elecciones legislativas del 22/10 han sido, tal vez, una de las elecciones más transparentes de los tiempos recientes, logrando el 97% del escrutinio el mismo domingo.
Esta gestión permitió que todos los actores políticos hayan ponderado su mejoramiento, descartando cualquier insinuación de algún tipo de fraude que algunos medios insinuaban como posibilidad. Sin embargo, a la vez, esta optimización del acto electoral permite un análisis sin sospecha de subjetividad política alguna.
Mientras la mayoria de los analistas interpretan el triunfo de Cambiemos, nuestro análisis lo limitaremos al acto eleccionario, por ser el pronóstico una de las mayores virtudes que se le reconoce a Cambiemos.
Cuando se revisan las declaraciones de responsables del manejo eleccionario gubernamental, luego de haber perdido en agosto las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias en la Provincia de Buenos Aires, de inmediato anticiparon un triunfo futuro en octubre, y por diferencias que luego pudieron verificarse, no dejando de sorprender por su acertado pronóstico.
También no deja de llamar la atención la volatilidad en los votos en algunas provincias e intendencias en un lapso no mayor a 60 días, tal como sucedió en La Pampa, en San Luis y Salta, entre otros distritos. Estas oscilaciones nos llevó a tratar de interpretar estos cambios radicales en los resultados.
El PRO, que domina el Gobierno nacional, ya había provocado un antecedente en el año 2013, cuando Unen (Frente Amplio Unen, coalición política de tendencia socialdemócrata que integraba a la UCR, Coalición Cívica ARI, Proyecto Sur, Libres del Sur, Partido Socialista, Partido Socialista Auténtico y el GEN) ganó en las PASO de Ciudad de Buenos Aires. De inmediato, el PRO preanunció su futuro triunfo, que consiguió en las generales.
También ocurrió en las presidenciales en 2015 y se repitió en las PASO de la Provincia de Buenos Aires en agosto de 2017, cuando luego de perder por unos pocos votos con Unidad Ciudadana, obteniendo un poco menos 35% (unos 3.100.000 votos) auguró un triunfo en octubre por más de de 5 puntos.
El domingo 22/10, en el territorio bonaerense, obtuvo el 41% de los sufragios emitidos, llegando a 3.900.000 votos. Esto podría tomarse como una casualidad pero en los medios de comunicación se habían publicado declaraciones en off de algunos funcionarios pronosticando superar el 40% en todo el país cuando en las PASO habían obtenido el 35,90%, o sea alcanzar un total de casi 8.500.000 votos.
Otra vez en esta ocasión fue convalidado el pronóstico anticipado, obteniendo un 41%, que representan unos 10.000.000 de votos, casi 1.500.000 votos más que en las PASO.
Ya en el desayuno habitual antes de cada comicio, en un bar tradicional de Avenida de Mayo, las máximas autoridades anticiparon una mayor participación de votantes, a pesar de que muchos otros ciudadanos tenían la sensación de una menor presencia de electores, tal vez a causa de la ausencia de filas de ciudadanos ante las mesas de votación, una mayor velocidad en los trámites, una menor cantidad de boletas y la ausencia de filas de ciudadanos ante los cuartos oscuros.
Cuando se empezaron a conocer los números provisorios de electores, fue convalidado el pronóstico de los funcionarios: del 73% electores que votaron en las PASO, o sea 23.200.000 votos; se subió a más del 78% de electores, que superó los 24.500.000 votos, un incremento de 1.300.000 votos en las generales de octubre respecto de agosto.
Un razonamiento lineal podría interpretar que los nuevos votantes eligieron en su mayoría a Cambiemos. Pero sería una simplificación errónea ya que el universo de los electores es mucho más complejo. No obstante, sí se podría pensar que se haya analizado la base de datos (Big Data) para identificar aquellos que no votaron en las PASO para lograr que sí lo hicieran en las elecciones de octubre. De confirmarse esta hipótesis, de aquí en más, de seguirse con el sistema de PASO, deberíamos observar al incremento de votantes de una elección a otra porque esos votantes podrían ser los responsables de inclinar la balanza para uno u otro lado.
Otro elemento a tener en cuenta, que podrían explicar -en parte- el caudal de votos que obtuvo cada partido se refiere a la inversión en publicidad, de lo que surgen algunos parámetros a tener en cuenta: según datos oficiales, quien más invirtió en publicidad fue Cambiemos con $70 millones; luego Cumplir (Florencio Randazzo), con $37.5 millones; detrás 1País, con $30 millones; y más atrás Unidad Ciudadana, con $23 millones. Estos números podrían ayudar a comprender mejor la relación votos conseguidos/publicidad gastada, que dejaría un mensaje sobre quiénes tuvieron mayor financiamiento y el comportamiento de sus votantes.
Si bien estos números son provisorios -a confirmar por la Justicia Electoral-, en especial el aumento de electores de las PASO a las generales, podría confirmar que en las futuras elecciones tendrán mayor peso los estudios de las bases electorales que los tradicionales actos multitudinarios callejeros.
De corroborarse nuestra hipótesis, el mayor secreto del triunfo de Cambiemos es lo que denominamos 'el submarino amarillo', ya que emerge de las profundidades de las primarias, para llegar triunfante a la superficie de las elecciones generales.
Una vez que la Justicia Electoral ofrezca los datos definitivos, podríamos ampliar con mayor precisión esta hipótesis.