En PPT, Méndez contó que los efectivos de la fuerza de seguridad llegaron el 31 de julio a la ruta donde la comunidad mapuche llevaba a cabo una manifestación. "Nos hicimos presentes para hacer el desalojo cumpliendo la orden judicial de Otranto. Pedía que se normalice la transitabilidad y se logró hacer sin inconvenientes", relató.
Cabe destacar que Méndez no estuvo desde el comienzo en el operativo, se sumó a Escola después. La Justicia aún no pudo determinar quién estaba a cargo del operativo cuando se habría producido la desaparición de Maldonado según denunciaron los testigos.
Luego, Méndez agregó que a las 11 del día siguiente se produjo otra interrupción, tras la cual intervino nuevamente Gendarmería. "En el procedimiento tiene que haber habido unos 30 gendarmes de El Bolsón", precisó.
En ese procedimiento quedaron heridos dos agentes. "Uno con fractura y hundimiento del cráneo producto de las pedradas que caían. El otro con una doble fractura de pómulo derecho", detalló. Uno de ellos, Emmanuel Echazu, le comentó que "había sentido una pedrada cuando estaban entrando".
Sobre el operativo, Méndez explicó que los gendarmes "avanzaron hasta cerca del río" y recalcó que "no detuvieron a nadie". "El manifestante siempre estuvo a más de 40 metros de distancia. Nunca hubo una aproximación de tener contacto con una persona", sostuvo.
Además, informó que el jefe de Gabinete de Seguridad, Pablo Noceti, "pasó en un momento" tras el procedimiento. "Saludó, preguntó qué es lo que había pasado y se le informó. Preguntó si teníamos heridos y se retiró", indicó.
También calculó que Gendarmería permaneció unas cinco horas en el predio de Cushamen. "Hay que buscar elementos de interés en la causa. Se los cataloga, se hace un inventario y se toma contacto con la Justicia", argumentó.
Con respecto a las grabaciones del procedimiento, Méndez remarcó que "se filmó lo que se consideró que era necesario para la Justicia", mientras que el informe oficial de Gendarmería sostiene que "no hubo registro fílmico en razón de no contar con los medios técnicos adecuados".
También reveló que el legislador porteño Gustavo Vera se comunicó con él: "Me llamó diciéndome que era muy amigo de Su Santidad y que ellos sabían todo lo que había pasado. Que tenían los datos necesarios y lo único que restaba saber era dónde está Santiago. Me puso mal, le pedí que si tenía algún dato que se acercara al juzgado. Sentí angustia. Evidentemente esta persona no tenía nada cierto".