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La Cordillera

El largometraje La Cordillera intenta una aproximación al backstage del poder, y eso siempre provoca diferentes puntos de vista. Aquí, el muy interesante análisis de la experiencia de Luis Rizzi al salir del cine:

Esta película, a través de su personaje central Hernan Blanco, presidente de la Argentina,  nos presenta una visión muy real del  mundo de la política que si bien es desconocido para una gran mayoría, no se diferencia mucho de la vida cotidiana de cualquier mortal.

La historia transcurre en un bello lugar de Chile, Cerro Nevado, en el que se desarrolla una cumbre regional que deberá considerar la creación de un ente regional.

La historia personal de cada uno es una suerte de claroscuro y muchas veces recordamos hechos que no ocurrieron y olvidamos vivencias que enterramos en lo más profundo del inconsciente.

El presidente Hernan Blanco, como todo mortal, carga con el peso de  su propia  historia que recuerda e interpreta a su modo.

En un momento decisivo de la película, un siquiatra le plantea la necesidad de una segunda sesión de hipnosis para su hija, para conocer la causa más profunda de una reacción psicótica que tuvo durante la cumbre. Si bien reacciona como una persona común, lo hace también como Presidente de la Nación ponderando su propia decisión como la necesaria, oportuna y correcta, típico síntoma de lo que se llama el 'Trastorno de Hubris'.

Frente a esa trama netamente personal la película nos lleva a lo que parecería ser hoy día la esencia de la política, un juego agonal de ambiciones y miserias humanas  que nos lleva por su fin a justificar el uso de cualquier medio.

En esta trama se buscaba consenso para crear una entidad regional de naciones productoras de petróleo que pone de manifiesto, los celos, ambiciones, hipocresía y cinismo de los políticos.

En verdad esa ficticia creación parecería representar no sólo el fracaso del proyecto del ALCA y el nacimiento de la UNASUR sino asimismo esa oposición-atracción, diría crónica que existe hacia los “gringos”  o los EEUU.

Es como una suerte de síndrome de Estocolmo ya que paradójicamente los EEUU es un destino deseado no solo por los argentinos sino por la mayoría de los latinoamericanos.

A los políticos les atrae la posibilidad de hacer negocios y a la gente las variedades y posibilidades infinitas de su mercado.

Se presenta también el lado real del “lobbismo”  y su peculiar modo de encontrar las peores debilidades del ser humano para lograr determinados fines o si se prefiere condicionar o comprar voluntades.

Muchos luego de ver la película buscan encontrar alguna similitud entre Hernan Blanco y Mauricio Macri,  ya que el personaje fue intendente de una pequeña ciudad y luego gobernador de la provincia de La Pampa y llega a ser presidente de la nación sin contar con una identidad política propia.

En ese juego de buscar coincidencias en realidad parecería más verosímil relacionarlo con Nestor Kirchner que fue intendente y gobernador que, con solo un 20 y pico por ciento de los votos para Presidente, logró consolidar, luego con Kristina, poder político durante doce años y aun quedan restos.

A ese efecto, me parece determinante la escena en que fulmina a su jefe de gabinete que me trajo a la cabeza el momento en que ella prescinde de Alberto Fernandez, previa desautorización pública de su propuesta para solucionar la cuestión generada con el campo, por la famosa resolución 125, la del “voto no positivo”.

También se podría encontrar algún simbolismo entre la construcción psíquica de Marina, la hija de Blanco con la compleja personalidad de la propia Cristina.

Como vemos en la hora de buscar coincidencias, ocurre como cuando pretendemos encontrar parecidos entre los recién nacidos y sus padres, hermanos o familiares cercanos.

Coincidencias fantasiosas al margen, es una buena película que en definitiva nos plantea -como causa final- que la cosa no es que se vayan todos (por los políticos), sino que  nosotros la gente mejoremos nuestra cultura pública con el sentido que lo expresó Rafael Braun hace ya varios años: “Lo público no es lo que pertenece a la órbita del Estado, sino que pertenece a la sociedad en su conjunto, eso que podemos llamar “nación”.

Es sencillo los políticos son nuestro reflejo, no puede ser de otro modo…

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