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Populista de izquierda pica en punta en México y apura el NAFTA

Andrés Manuel López Obrador lidera las encuestas en México, donde hay elecciones presidenciales en julio de 2018. Los funcionarios de ese país temen que si la renegociación del NAFTA no concluye para ese entonces, el tema termine enredado en la campaña electoral. Funcionarios de USA preferirían no tener que negociar con el candidato populista. Por eso, ambos países -junto a Canadá- procuran concluir rápido con las conversaciones que empezaron hoy en Washington, para renegociar el Tratado de Libre Comercio.

Hace más de 20 años, el entonces Presidente estadounidense, Bill Clinton, firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o Nafta, según sus siglas en inglés) entre Estados Unidos, Canadá y México. Este abolió las fronteras aduaneras de estos países, abatiendo los aranceles que limitaban el libre tránsito de productos que cada una de las partes comerciaba. Fue un acuerdo crucial para la economía mexicana, señaló el portal de ese país, AnimalPolitico.

Hoy, bajo la iniciativa del Presidente de USA, Donald Trump, representantes de los 3 países comenzaron la primera de 3 rondas de conversaciones para renegociarlo. La cita es en Washington. En la negociación, México está representado por su secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, USA por el representante de Comercio, Robert Lightthizer, y Canadá por la ministra de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland.

"Hace poco más de un cuarto de siglo muchas voces incendiarias de este lado de la frontera se prendieron inmediatamente en contra de la ocurrencia de esas negociaciones, argumentando que incluso las siglas sonaban a gasolina", escribió el mexicano Jorge F. Hernández en el diario El País. "Las columnas de opinión, las marchas al Zócalo y la discusión en las aulas, cantinas y cocinas de las familias de clase media se nublaban con negros augurios de lo que prometía ser más que un tratado, el sueño de la Malinche: entregar las arcas del país que había superado la tragedia de un megaterremoto y la celebración de su segundo Mundial de Fútbol a los poderosos vecinos del norte del continente, en un afán que parecía empeño de eso que ya llamaban neoliberalismo y que en realidad —así como el proyecto mismo de NAFTA— nadie o pocos entendían del todo."

Con la llegada de Trump, muchos años después, llegaron los cuestionamientos al TLCAN del otro lado de la frontera. "Como candidato presidencial, Trump disparó contra el acuerdo, que entró en efecto en 1994, como todo lo que está mal de la globalización", escribió Ana Campoy en el portal Quartz. "Desde ese entonces, ha bajado el tono de sus críticas al Nafta y los objetivos establecidos por su administración para la renegociación son más suaves que los esperados. Pero como todo con Trump, es difícil predecir cuán agresivamente Trump promoverá su agenda de 'América primero'."

“Haremos grandes cambios o nos libraremos del TLCAN para siempre”, ha reiterado Trump, que lo considera “un completo desastre para Estados Unidos”. Washignton cuestiona el déficit en su balanza comercial con México, explica AnimalPolitico. Desde la firma del acuerdo en 1994, esta pasó de un excedente de US$ 1.300 millones a un déficit de 64.000 millones. Además, Trump critica la pérdida de empleos por el cierre de fábricas que se trasladaron a México para aprovechar la mano de obra barata. De hecho, el representante estadounidense dijo hoy que el TLCAN "le ha fallado a muchos estadounidenses". Lighthizer sostuvo que 700.000 ciudadanos de su país perdieron el trabajo por los flujos cambiantes de sus empleos. “No podemos olvidar las grandes decisiones comerciales que se han tomado y la perdida de empleos manufactureros”, dijo.

México, en cambio, anunció que llega a la mesa de negociaciones con la mira puesta en “preservar y fortalecer” lo alcanzado, dijo Guajardo. Pero no todos los sectores coincidirían con su representante: "En México, los académicos y una mayoría de los sectores más vulnerables (el campo, los trabajadores, la empresa mediana y pequeña) casi repiten las mismas palabras de Lighthizer", explica el portal Sin Embargo.

Canadá, por otro lado, pondrá la protección del ambiente en el centro de los debates, y ha anunciado que buscará agregar normas sobre los derechos de los pueblos autóctonos y la protección de la fuerza laboral. Otro de sus objetivos será recortar la burocracia.

Quartz explica que los 3 países procuran concluir rápido la renegociación para que no afecte la elección presidencial de México a mitad del año que viene, y las de medio término que habrá en USA unos meses después. Pero las posiciones de Canadá y México sobre el Nafta sugieren que presionaran fuerte en algunos asuntos que podrían hacer frente a la agenda de USA, por lo que las charlas podrían durar más que lo anticipado.

"Las tres partes han establecido un ambicioso calendario para las negociaciones con el objetivo de terminar las conversaciones a principios del próximo año -apuntan Shawn Donnan y Jude Webber del diario Financial Times, en una traducción presentada por El Financiero-. La razón principal de ese apremio es la política. Las elecciones mexicanas en julio de 2018 y las elecciones estadounidenses de mitad de mandato en noviembre de ese año juegan un papel preponderante. En particular, los funcionarios de USA y México están preocupados por las encuestas que muestran al populista de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, liderando la carrera presidencial. Si las negociaciones del TLCAN se retrasan, los funcionarios mexicanos temen que puedan verse envueltas en la campaña electoral. Y los funcionarios estadounidenses preferirían no negociar con López Obrador, quien ha acusado a Trump de conducir una 'campaña de odio' contra México", escribieron Donnan y Webber.

Hernández de El País muestra la paradoja de cómo el TLCAN -tan temido en sus comienzos en México- terminó siendo vilipendiado del otro lado de la frontera, ya que el tratado resultó "a la larga más favorable para México y su comercio que para U.S.A. y sus enredos de gran potencia… endeudada."

El mismo acuerdo que "cambió radicalmente el paisaje incluso verbal de las ciudades mexicanas -escribe Hernández: con cada vez más anuncios publicitarios en inglés, carteles sin eñe y nula necesidad de sacar pasaporte para comprar chicles gringos o tenis a la Michael Jordan", es considerado por Trump "tan diabólicamente nefasto para su patria como la existencia misma de la frontera geográfica que él mismo quiere abrir como cicatriz con un muro a lo chino."

Por otro lado, destacan Donnan y Webber del Financial Times, hay que remarcar el enorme riesgo político que conlleva la reapertura del TLCAN: "Ni Canadá, ni México, ni la mayoría de los negocios de USA querían reabrir el TLCAN. La principal razón — más allá de la economía — era el riesgo político, el cual aún persiste. Si se logra un acuerdo, no está claro si podría sobrevivir una votación en el Congreso. Es casi seguro que los demócratas se opongan a cualquier cosa negociada por la actual administración, y muchos republicanos en pro del comercio también se sienten incómodos con algunas de las demandas de Trump."

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