Según su testimonio, Belgeri comenzó a consumir drogas a los 14 años. A los 18 lo internaron pero se escapó y nunca logró superar las adicciones: "Tenía todo para estar bien y ahora terminó en esto, nunca me lo imaginé". Yamila, por su parte, busca superar el duro momento económico que vive junto a su hija de dos años: "No tengo un lugar fijo (para dormir). Tengo otros dos nenes que están en la casa de mis papás, que apenas tienen para sustentarse. Él (por Belgeri) siempre se lava las manos con mis papás. Estoy golpeando puertas por todos lados, quiero un lugar para mí y para mi hija. Cuando esté bien y recuperado, Dios dirá qué pasa. Estoy tratando de sobrevivir donde sea porque él nunca me avisó nada, todo esto me agarró de sorpresa".