Los participantes consumieron los mismos alimentos durante todo el día. Se trataba de una porción que tenía un 15% de proteínas, y otra que tenía un 30%. Además, cada comida era acompañada por una bebida azucarada o una artificialmente endulzada. Al finalizar cada comida, se les preguntaba sobre su apetito y su deseo de comer determinados tipos de alimentos.
El estudio concluyó que una bebida azucarada con cualquier comida reducía significativamente el consumo de grasa y la termogénesis -la producción de calor- del organismo. Además descubrió que tomar una bebida con un menú rico en proteínas reducía un 40% el consumo de grasa y la termogénesis impulsada por la dieta. Sin embargo, también se comprobó que, a lo largo de un día, el cuerpo gastaba solo 80 de las 120 calorías de la bebida azucarada y almacenaba 40.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo diario recomendado de proteínas es de 0,8 a 1 gramo por cada kilo de peso para una persona adulta sana. Además, se recomienda que la mitad de la ingesta de proteína sea de origen vegetal, que se obtiene de alimentos como legumbres, cereales y frutos secos.
En cuanto al consumo de azúcar, la OMS recomienda ingerir hasta 12 cucharaditas de azúcar al día. Esa cantidad representa el 10% del total de las calorías ingeridas durante todo el día.