“No son desaparecidos, sabemos cómo, cuando y donde murieron. Sabemos quién los mató y donde están sus cuerpos”, enfatizan desde hace 6 años. Al tiempo que aclaran que cuando los familiares visitan las tumbas saben que su ser querido puede estar 1 metro más a la izquierda o a la derecha, pero que es allí donde están.
Dada la vehemente oposición de los familiares que integran la Comisión Nacional, se optó por dejarlos de lado y comenzó una suerte de “censo” sin método ni control alguno en donde de una u otra forma se fueron consiguiendo “conformidades” de muchos familiares a la exhumación e identificación de restos.
El actual gobierno en lo que muchos consideran una pobre actuación de la ex canciller Susana Malcorra -sindicada por pretender agradar mucho más al bando Inglés que a los protagonistas locales de la guerra-, firmo finalmente un convenio con el Reino Unido y la Cruz Roja Internacional para proceder con la tarea de identificación.
Ante el hecho consumado, la Comisión Nacional, depuso su actitud y en muestra de conformidad hasta los familiares más reacios a la exhumación aportaron material genético para la compulsa de los respectivos ADN.
Asimismo, considerando que las únicas personas con derechos legítimos sobre los restos son sus familiares, la presidente de la Comisión, María Fernanda Araujo, solicitó que un Médico Forense que además es abogado y Veterano de Guerra, integrara el contingente de expertos que realizaría la tarea.
Esto fue negado de cuajo por la actual conducción de la Secretaria de DDHH de la Nación.
Vale aclarar que, además, es esta Comisión la que lleva sobre sus espaldas todo lo atinente al mantenimiento del Cementerio de Darwin, donado oportunamente por el empresario Eduardo Eurnekian.
Lo que sí consiguió la Comisión Nacional de Familiares fue que quedara por escrito el férreo compromiso de las autoridades de la Cruz Roja, de impedir la difusión de cualquier tipo de imágenes que pudieran lesionar en particular, los sentimientos de las madres de los caídos, las que obviamente superan en el presente los 80 años de edad.
Poco pareció importar a la Cruz Roja el valor de lo pactado en el artículo 6° del convenio internacional ya que, a poco más de 1 mes de comenzadas las tareas, comenzaron a llegar desagradables imágenes del proceso de exhumación, que sólo trajeron repudio en la comunidad malvinera.
Para sumar a la creciente tensión al respecto, desde el portal de noticias Adelanto24 -N. de la R.: que nada tiene que ver con Urgente24- una “periodista” que parece solazarse con el dolor ajeno, viene realizando una “cobertura” más bien destinada a exacerbar los ánimos de los familiares, quienes por estos días elevan sus voces para pedirle a las autoridades que hagan algo al respecto.
En efecto, desde el portal señalado, se dio la “primicia” acerca de la disponibilidad del material fotográfico en internet (por si alguien no se había enterado). Asimismo, siempre haciendo referencia a “inobjetables fuentes en el lugar”, ese medio ha denunciado que entre las tumbas que sí tienen nombre, algunos serían apócrifos.
Invariablemente las notas llevan la firma de la “periodista” Alicia Panero. Hace pocos días la misma cronista anunció que “Adelanto24” tenía en exclusiva el nombre de la persona responsable de la fuga de las macabras imágenes. El medio, haciendo alarde de una envidiable capacidad de investigación, asegura que las imágenes viajaron cibernéticamente desde las Islas hacía Paraguay, para luego recalar en una página de Facebook llamada “Relatos de la guerra de Malvinas”.
Con un notable desparpajo, la nota no ahorra en brindar nombres y apellidos, responsabilizar y liberar de culpa en un mismo párrafo al Servicio de Inteligencia Naval -y hasta aventurarse a afirmar cuáles eran las “verdaderas intenciones de la filtración”.
Al margen de la información vertida, el único dato concreto que las autoridades manejan a la fecha es la presencia en el Cementerio de Darwin del Veterano de Guerra, Julio Aro, quien fuera uno de los impulsores de la idea de la identificación de restos, y el único que violó el estricto cerco que según la Cruz Roja Internacional se estableció en torno al cementerio.
La prédica periodística de Adelanto24 rindió sus frutos y ahora, exacerbados los ánimos al extremo, la Comisión de Familiares analiza recurrir a la vía judicial, mientras que reclaman a la Secretaría de Derechos Humanos que conduce Claudio Avruj, explicaciones acerca del porque mientras se le niega a los familiares tener un veedor en el cementerio que ellos mantienen, el gobierno nacional paga los gastos de traslado de un Veterano de Guerra que no tiene ningún familiar enterrado allí.
Como tibia y pobre respuesta, lo único que atinó la Secretaría de DDHH es a emitir, a las apuradas, un escueto comunicado donde repudia la filtración de imágenes, sin aportar ninguna iniciativa tendiente a que esto no se vuelva a repetir.
Mientras tanto, Adelanto 24 promete seguir metiendo el dedo en la herida sin importar el daño que pueda causar a gente que solo merece respeto y consideración por lo que han ofrendado a la patria.