La equivocación rosarigasina

ROSARIO. La inviabilidad argentina es una constante a la que, con terquedad, evitamos. Aún los honestos cronistas, ocupados por encontrar significantes en las cuestiones coyunturales, suelen enviar a un segundo plano la referencia a lo posible, que allí está.
Mauricio Maronna en su columna decía textualmente: “Nadie en su sano juicio hubiera pensado, hace dos meses, que Albor Cantard iba a ser la cabeza de lista del gobierno nacional en un distrito tan importante políticamente como Santa Fe. Cantard, un académico con proyección política, es un gran desconocido fuera de los lugares de tránsito universitario en la ciudad de Santa Fe, pero Marcos Peña lo prefirió a Mario Barletta, quien ya tenía batallas entabladas. Está clara la jugada de la Casa Rosada y de José Corral: si son radicales macristas, no importa el nivel de conocimiento”.
Santa Fe no importa tanto como parece. Nadie puede, excepto en broma, sostener que el pensamiento independiente de Santa Fe está representado en el joven ministro mencionado. El “progresismo socialista” agoniza sonriendo para la foto. Sniff.
Tremendo dilema. Un partido de cuadros que no originó cuadros. Un frente que se parte en mil pedazos y la actual situación. Se votan nombres y el único nombre válido, Hermes Binner, pasó a retiro. No eligieron nombres posibles, ni grado de conocimiento, las cuestiones de género los sublevan (son misóginos por construcción) y aceptaron el esquema. Un nombre que no existe para que se vote al que está detrás. Votan a Lifschitz.
En la crónica dominical del colega subyace, además, la otra mirada. El peronismo provoca sonrisas. Allí está la cara de CFK. Agustín Rossi, aquel soldado que inmolaron durante la 125, el tema que dividió aguas en la provincia de modo definitivo, si recibe el besito de las buenas noches de CFK tiene sus votos, en caso que transfiera. La publicidad de provincia de Buenos Aires, que inunda a la provincia de Santa Fe por decisión de Macri, los segundos gratis y la concepción unitaria de los MdeC va en ése sentido.
CFK transferirá algo del 25% que tiene en la provincia y el 32% que tiene en Rosario, según las mas íntimas encuestas oficiales. Los perucas K están en un cul de sac. Tienen una interna con una ex jueza, Alejandra Rodenas, renunciante hace dos meses, que sostiene que luchará contra la corrupción (gulp ¡¡!!) sin especificar cuál. La corrupción socialista debería empezar a combatirla pronto, ella estuvo cerca. Rodenas estuvo, como jueza, cerca de los dos casos mas difíciles (Los Monos y “la MC de Medina”) y hablar de corrupción dentro del peronismo nacional es difícil. Hay demasiadas evidencias que es así. Que lo son. Si se remitiese a Santa Fe, hay un suceso que muchos no advierten. Ni Carlos Reutemann ni Jorge Obeid, tal como Binner después, en representación del socialismo, tienen casos de corrupción manifiesta en juzgado alguno.
Santa Fe es una provincia bicéfala, con barras bravas manejando la economía de los clubes y el narcotráfico; y de esto hay íntima convicción no solo en quien escribe, pero no tiene, repito, no tiene funcionarios políticos de alto rango en cana o en trámite de quedar presos. Sólo jefes de policía de carrera que, al culminar 25 años de trabajo, están siendo juzgados por ladrones, coimeros y socios del delito.
El problema central es que Rosario tiene poco peso específico en las decisiones electorales de Macri y sus radicales, Lifschitz y sus radicales y CFK y sus soldados. Ese es el nudo. Rosario depende de Santa Fe, Macri, CFK y Lifschitz. Duele al alma rosarigasina, pero es así. “Nadie en su sano juicio”… olvidaría a Rosario de ese modo. Bueno, todos lo hicieron.
La intendenta. Mónica Fein, en una actitud política muy piola, fue a pedirle dineros a Mauricio Macri. Eso decían sus periodistas. Es un imposible. La recibió un ministro. Atención. Atención. Lo lógico es que el gobernador pida para su provincia y, desde su escritorio, distribuya a las ciudades de su territorio. Independizar Rosario es una tarea desmesurada, victimizarla haciendo como que sí, que es posible separarse del cuerpo provincial está bueno para la tribuna, para la gilada, para las elecciones. Remite a lo dicho. La guerra de secesión. La provincia bicéfala.
Sobre el entredicho del ministro Rogelio Frigerio y la intendenta opina el colega Diego Veiga, un lúcido cronista de las cuestiones ciudadanas, que en su columna del 9 de julio indicaba: "Frigerio puso el acento en la cantidad de empleados que tiene la Municipalidad y disparó la polémica. Tal vez el error del ministro haya sido posar su mirada en el área de Salud, el gran bastión socialista de las últimas décadas. Quizás desconoce que Rosario tiene seis hospitales propios, un centro de especialidades médicas ambulatorias y dos maternidades, de allí que la planta de personal sea importante.
Quizás si la lupa iba hacia otro lado, como secretarías donde pululan cientos de voceros, la reacción era diferente. O si se ponía en evidencia el gasto político, los asesores que suelen quedar en planta permanente cada vez que un concejal o diputado deja su banca, o el dinero que manejan en subsidios los senadores provinciales, las puestas en escena de los enojos no hubiesen sido tan amplificadas..."
El colega acepta la independencia rosarina pero su lucidez le impide callar sobre lo evidente: diversas secretarías. El tema de la salud municipal (muy auxiliada económicamente desde la provincia) tiene un solo drama. La programación municipal no tiene los mismos conceptos sanitarios que la programación provincial y mucho menos que los olvidados conceptos nacionales. Cuatro proyectos (no olvidar PAMI) que se cruzan mal en la ciudad. Chocan los planes, sufren los enfermos.
Sobre la equívoca situación de los empleados municipales doy un solo dato, avalando lo que sostiene el colega. Durante 2 años Rosario tuvo un “coaching ontológico”. Seriedad, damas y caballeros. La nota de una página de Canal 3, el 20 de febrero de 2015 decía: “Coach polémico: el municipio reconoció que cobra 22 mil pesos. Después de las denuncias de la oposición, el Ejecutivo publicó de forma oficial el sueldo del asesor, quien además tiene la función de “secretario ejecutivo” en el gabinete pese a vivir en Buenos Aires. “Ocultaron información”, señalaron desde el PRO…"
Finalmente lo quitaron de la nómina municipal.
Nota: el mismo PRO de las bicicletas con rango de secretaría.
La culpa, en Argentina, se quedará soltera y equivocada. Parece rosarigasina y/o amiga de Mauricio.