Según un ex-diplomático en Doha durante muchos años, "a Hamad no lo gustan ni los emiratíes ni los bareiníes, pero detesta completamente a los sauditas." Supuestamente el padre-emir, de 65 años, tiene una perspectiva histórica e "intensamente personal". Una anécdota que lo ejemplifica, es que una vez se paró en medio de un cuarto lleno de mapas antiguos, explicándole al ministro de Defensa británico durante 5 días los lazos históricos de los al-Thani con locaciones distantes, ubicadas hoy principalmente en Arabia Saudita, según comunicó el ex-diplomático a FP.
Fue durante el reinado de Hamad que se fundó Al Jazeera, la cadena de noticias que aumentó de manera dramática la influencia catarí en la región -una patada al hígado para sus vecinos, debido a que servía de plataforma a voces opositoras y a predicadores islamistas-. Otro ejemplo que cita FP sobre cómo Hamad habría provocado la ira de sus vecinos se relaciona con su apoyo a los Hermanos Musulmanes, una posición paradójica dado que esta organización está en contra de las monarquías de jeques tales como Qatar.
"La relación antagónica entre Hamad y sus vecinos árabes se remonta a los primeros días de su Gobierno. Luego de empujar a su padre del poder en 1995, los sauditas y los emiratíes, con algún involucramiento de los bareiníes, intentaron organizar un contra-golpe. Cientos de miembros de las tribus fueron reclutados, y al menos un depósito de armas fue establecido en el desierto -explica Henderson-. El plan falló porque los miembros de las tribus informaron a la corte de Hamad sobre el plan."