Tanto el banco Citi como el UBS calculan un índice de “credit impulse” que mide la creación de crédito privado (mide en rigor la efectividad con la cual la política monetaria laxa de los bancos centrales consigue que los bancos comerciales presten en la práctica dinero). Y acá el problema: el credit impulse ha empezado a caer, en parte porque la Fed ha empezado a subir las tasas de interés.
Todavía es muy preliminar sacar una conclusión de si esta caída en el credit impulse se profundizará. Pero hay algo claro: nunca un país de las características de Argentina consiguió endeudarse a 100 años. Quizá este evento marque el pico de euforia de los mercados internacionales de deuda y se transforme en el punto de inflexión a partir del cual haya que empezar a vender bonos.
Para rematar, el Citi y el Bank of America indican que el anuncio de la Fed de que comenzará a vender los activos que acumuló a lo largo de los últimos 8 años (unwinding del balance sheet) tendrá como consecuencia que o las tasas de interés se disparan al alza (bonos cayendo fuertemente) o que los precios de las acciones tengan una fuerte caída. El motivo es tan simple como contundente: están programadas emisiones por US$ 1 trillion en lo que queda del año y si los bancos centrales no estarán comprando, esto tendrá un enorme impacto en los mercados.
Si los políticos fueran responsables, tendría sentido colocar una enorme cantidad de deuda a 100 años si uno tuviera la posibilidad de recomprarla en el mercado secundario. Después de todo, no podemos perder de vista que estamos en una situación increíblemente anómala que no durará mucho tiempo más.