Luego, agregaron: “El kiosquero absorbe todos los costos para que la gente pueda viajar todos los días: paga por adelantado el saldo que va usar, hace depósitos bancarios y le descuentan el 1 por ciento, luz, alquiler, empleado, Internet, posnet, riesgo de robo, tiempo de traslado, movilidad, todo a cambio que la gente compre una golosina y no vaya al supermercado o a una farmacia”. “Así como el Estado subsidia al transporte público reclamamos una rentabilidad digna del 15 % para brindar el servicio sin necesidad de cobrar adicional y poder llevar algo de dinero a nuestras familias”, pidieron al gobierno.