Atención Corleone: El Vaticano estudia la excomunión de mafiosos
Cuidado Andrés Beltramo Álvarez de plantear la corrupción como un problema de otras latitudes. Antes levante la alfombra y observe cómo anda la casa propia.

Cuidado Andrés Beltramo Álvarez de plantear la corrupción como un problema de otras latitudes. Antes levante la alfombra y observe cómo anda la casa propia.
Es un reclamo añejo, en América Latina y en otras latitudes. Especialmente allí, donde religiosidad popular y crimen organizado se cruzan tejiendo un perverso sincretismo. Una exigencia natural, en aquellos lugares donde los capos narco se encomiendan a la Virgen y a los santos. Ahora, un grupo del Vaticano estudiará las implicaciones, “a nivel internacional” y “según la doctrina jurídica de la Iglesia”, de aplicar excomunión a los corruptos, mafiosos y exponentes del crimen organizado.
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Las discusiones tuvieron lugar a puertas cerradas. Se esperaba que, al final del día, se emitiese un importante comunicado. Finalmente, dos días después la sala de prensa vaticana difundió un boletín breve y escaso en contenido. No obstante, incluyó un par de novedades importantes. Por un lado, refirió genéricamente la conformación de un “grupo de trabajo” que dará seguimiento a iniciativas en la lucha contra la corrupción.
“El grupo está avanzando en la elaboración de un texto compartido que guiará los trabajos sucesivos y las futuras iniciativas”, precisó. Y luego, estableció que es núcleo abordará “la necesidad de profundizar sobre la cuestión relativa a la excomunión por corrupción y asociación mafiosa”.
Punto. No se ofrecieron mayores detalles. Así, resulta evidente que la iniciativa por ahora se encuentra en estado embrionario y no se puede afirmar que finalmente se pondrá en práctica. Pero este es un primer paso.
Si bien la criminalidad organizada es un pecado grave, las normativas de la Iglesia no contemplan –hasta ahora- que quienes incurren en ella sean excomulgados, la peor sanción que puede aplicársele a un católico. Según el Código de Derecho Canónico, la excomunión es una “pena medicinal” que implica prácticamente la expulsión de la vida de la Iglesia a una persona, a la cual le son suspendidos todos sus derechos dentro de la comunidad católica.