Según datos de la OMS, se realizan 112,5 millones de donaciones de sangre por año en el mundo y un 47% de esas donaciones corresponden a los países de ingresos altos, que representan menos del 19% de la población. En total, 57 países son los que reúnen el 100% del suministro de sangre de los donantes de sangre voluntarios.
Durante 2017 hubo más de 3500 donantes voluntarios de sangre y la Red de Medicina Transfusional del Ministerio de Salud porteño atendió un total de 60.000 donantes de sangre de los cuales el 35% son voluntarios altruistas, desligados de la reposición.
Gracias a la colaboración de miles de voluntarios, se pudieron realizar las 72.000 transfusiones de componentes sanguíneos a muchísimos de pacientes que necesitan salvar o mejorar su calidad de vida.
La donación de sangre permite aumentar la esperanza de vida y, sobre todo, es de gran importancia durante las urgencias como accidentes, desastres naturales, conflictos armados, entre otros. Por este motivo, el tema de este año se centra en este último aspecto. En las emergencias aumenta la demanda de transfusiones sanguíneas, que se hacen más difíciles y complejas.
¿Cómo ser donante?
Para ser donante es necesario contar con un buen estado de salud, ser mayor de 18 años y menor de 65, y pesar más de 50 kg. Se debe presentar DNI, C.I., Pasaporte u otro documento que acredite su identidad y no estar en ayunas. Entre una donación y otra deberá pasar por lo menos 8 semanas.
Además, es fundamental donar sangre de forma habitural, ya que permite contar con una reserva de sangre suficiente antes de que se presente la necesidad.