La sustancia gris, al no tener mielina, no puede transmitir rápidamente los impulsos nerviosos. Esta característica se vincula con la función del procesamiento de información, es decir, con la función del razonamiento. La cantidad de esta sustancia puede considerarse directamente proporcional a la inteligencia de una persona.
Pero no es el único estudio que plantea los problemas que el uso excesivo de Facebook trae a la salud. Una investigación de 2011 indicó que un uso prolongado de esta red social puede volver antisociales a los jóvenes. Larry Rosen, profesor de psicología en la Universidad Estatal de California (USA), fue su autor principal.
Explicó que el uso de Facebook durante un largo período puede desencadenar en el desarrollo de desórdenes psicológicos y actitudes narcisistas o antisociales en los jóvenes. Hasta se observaron comportamientos maniáticos y agresivos en algunos casos.
El estudio concluyó que los jóvenes que utilizan demasiada tecnología como redes sociales, videojuegos y celulares tienen más posibilidades de desarrollar dolores de estómago, problemas para dormir, ansiedad o insomnio. También se comprobó que las notas de los alumnos de secundaria que entraron en Facebook durante las horas de estudio son más bajas, al igual que su grado de concentración.
Sin embargo, Facebook también tiene un efecto positivo ya que este estudio explicó que los usuarios desarrollaron 'empatía virtual' sobre los otros contactos. Se indicó que este tipo de emparía puede pasar a la vida real, volviendo a los adolescentes más comprensivos con su entorno.
Un estudio danés realizado en octubre de 2015 entre personas de entre 17 y 70 años, indicó que desconectarse de Facebook puede ayudar a que las personas tengan un mayor grado de felicidad. Los resultados se basaron en una encuesta realizada entre 1.095 usuarios de la red social, que fueron divididos en 2 grupos. Meik Wiking, director del Instituto de Investigación sobre la Felicidad, citado por la agencia DPA, dijo: "A una mitad la pedimos que continuara usando Facebook de forma normal, y a la otra que se mantuviera una semana sin conectarse".
Los 2 grupos fueron evaluados una semana después y se observó un aumento en el promedio de felicidad de los usuarios que llevaban una semana sin estar conectados. El promedio se había incrementado 0,5 puntos, en una escala del 0 al 10, subiendo de 7,56 puntos a 8,12. En cambio, los usuarios que habían permanecido activos en Facebook sólo habían experimentado un cambio mínimo. "El descubrimiento que más me ha sorprendido fue como la satisfacción vital creció entre la gente que dejó de utilizar la red social", explicó Wiking.
El grupo que dejó de conectarse a Facebook estuvo menos estresado, más decisivo y "viviendo el momento presente", en comparación al resto de los participantes.