En la Operación Octubre, los carteros tienen un papel clave

CIUDAD DE BUENOS AIRES. La Administración Macri ha decidido instalar que ya está ganando los comicios 2017. O, tal vez, que ya triunfó. En los prospectos del marketing político no está prohibido, pero la estrategia puede derivar en controvertidas tácticas, similares a las que utilizaban los K en sus días de mayor truculencia.
Ya lo hizo en 2015, cuando anticipó un resultado favorable en balotaje 60% a 40%, y luego resultó que ganó por 1,5 punto. Se espera que, en esta ocasión, consiga una mayor precisión estadística.
En verdad, unas elecciones de medio término no son tan decisivas porque se trata de una renovación parcial de los legisladores a escala nacional, provincial y municipal.
Tal como se presenta el escenario, no habrá novedades voluminosas que le permitan a alguna fuerza partidaria alcanzar mayorías cuantitativas que hoy no tiene.
Resulta más interesante conocer cómo se prepara la estructura gobernante para las dramáticas decisiones en materia de política económica que deberá ejecutar luego de octubre, a causa del tiempo perdido que la Administración Macri acumula desde diciembre 2015.
Probablemente por ese motivo el Ejecutivo Nacional instale la idea del referendo entre el pasado vs. el futuro -se encuentra vedado el presente, poco promisorio en su capítulo Oferta/Demanda/Consumo/Inversión-.
En ese contexto, la Administración Macri parece difundir supuestas encuestas que 'se filtran' sin identificar a sus autores ni la metodología utilizada ni la fecha de reunión de datos.
En un universo tan vago, se detalla una incertidumbre mayor: 20% de supuestos indecisos. Ninguna encuesta con tantos no sabe/no contesta puede ser considerada interesante, y menos cuando se conoce que los encuestadores gubernamentales conocidos son certeros en sus trabajos de campo, más allá de lo que luego decida hacer trascender Jaime Durán Barba, el marketinero no encuestador de Mauricio Macri.
¿Es posible que los periodistas se encuentren filtrando encuestas no autorizadas y por eso no brindan precisiones?
¿Será acaso que adrede les llegan datos inciertos desde las oficinas de campaña?
¿Cuál es el margen de error admisible en las encuestas acerca de precandidatos no confirmados?
Desde el inicio de 2017 la Administración Macri da por sentado que
* María Eugenia Vidal le hará ganar a quienes resultan los candidatos de PRO/Cambiemos en Provincia de Buenos Aires,
* la economía no mermará el caudal electoral oficialista respecto al balotaje 2015,
* la polarización con el Frente para la Victoria asfixiará al Frente Renovador, y
* el kirchnerismo pierde en cualquiera de sus versiones.
Desde que elaboró estos supuestos, la jefatura de campaña de Durán Barba pareciera contratar encuestas destinadas a confirmar y legitimar esas hipótesis de conflicto.
Nadie podría admitir ni negar 'a priori' que estas pre-verdades terminen resultando ciertas. Sin embargo, es imprescindible comenzar a exigir a todos los participantes en el gran juego un mayor rigor informativo para que la campaña no derive en una gigantes nube especulativa y hasta desinformativa. En esto sí los mensajeros son responsables.