Es cierto que la economía es el talón de Aquiles de Macri. Es correcta la apreciación de que los ciudadanos meten sus manos en sus bolsillos antes de decidir su voto. Es verdadero que, hasta ahora, fracasó la pelea contra la inflación que ejecutó Massa desde el 10/12/2015. Pero también corresponde advertir que con la mención de los precios no alcanza para recuperar espacios que fueron del Frente Renovador.
Y ese valor agregado no aparece por la falta de desarrollo intelectual que hizo Massa desde 2013.
De todos modos, es verosímil afirmar que el PRO anticipó demasiado en el tiempo sus acciones de polarización cuando aún falta muchísimo tiempo para las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias, y más aún para la elección general de octubre. Y en los 150 días venideros el hartazgo con la economía de Macri puede provocar que muchos ciudadanos revisen su sufragio por más que los multimedios Clarín y Vila/Belocopitt, y el diario La Nación se esfuercen por promocionar a Cambiemos.
Massa apuesta mucho al éxito del plan Bajemos los Precios, que propone la eliminación del IVA para 11 productos de la canasta básica, iniciativa con la que 'barre' la provincia de Buenos Aires, junto a asociaciones de defensa de los consumidores, cuerpos de bomberos voluntarios y activistas sindicales, convocando a sectores del peronismo a sumarse desde o bien aportar su firma en change.org/ para obligar al Congreso a aprobar una iniciativa popular sobre este tema.
La opinión pública se encuentra exasperada con la carga tributaria que afronta a cambio de servicios públicos o inexistentes o insuficientes. En esta calamidad, Macri es igual a los Kirchner: impuestos exorbitantes para financiar un gasto público creciente que no ofrece contrapartida al ciudadano/contribuyente. La idea Macri igual a los Kirchner viene creciendo en el Mundo Massa como propuesta de las próximas semanas, a medida que la estanflación no cede. Porque la verdad es que pese al esfuerzo de Nicolás Dujovne por ver bosques de brotes verdes, la estanflación se mantiene firme, y lo único que aporta la Administración Macri es la promesa de una baja siempre futura nunca presente. ¿Podrá conseguir Massa algún rédito electoral de esta situación?
Massa se apresta a subir su apuesta, presentando algo que Macri no tiene: una propuesta económica integral. Debe recordarse que el Ejecutivo Nacional ha omitido deliberadamente evitar la difusión de cualquier plan de política económica, y la designación de un ministro de Economía.
El otro aporte que propicia Massa es la Ley de Góndolas, que fomenta la competencia de precios, en especial ante las fluctuaciones estacionales que provocan que los precios de la acelga y el girasol, por ejemplo, hayan crecido arriba del 90%. Además, cualquiera conoce que "hay un curro enorme de los supermercados en la utilización de la góndola como mecanismo para la fijación de precios", recuerda el diputado nacional.
Massa se encuentra convencido que la pérdida de capacidad de consumo/menor poder adquisitivo que provoca una inflación que acumula en 15 meses 60 puntos, revalorizará su propuesta en las semanas que vienen porque a muchos ciudadanos les importa cada vez menos la grieta, la verborragia cruzada entre el PRO y los K, y la presión para que la Corte Suprema recule en sus fallos.
Massa se aferra a un concepto: “Vivimos la absurda situación de que el Estado cobra impuestos para comer. Cada producto de la canasta básica de alimentos carga entre 30% y 40% de impuestos. La eliminación del IVA a los alimentos de la canasta básica no modifica la proyección presupuestaria del año. Hay recursos suficientes”.
Los del PRO dicen que no permitirán que Massa modifique la estrategia proselitista de Jaime Durán Barba, de polarización con los K, y de o estigmatización o ninguneo del Frente Renovador, y bloqueo de cualquier debate sobre el presente.
De todos modos, si el Frente Renovador consigue o fracasa instalar su discurso dependerá más de Massa que de la acción del PRO. Él tendrá que regresar al que prometió ser en 2013, algo que no es fácil pero sí imprescindible.