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Peligrosos excesos ladriprogres titulados #GolpeALaMemoria

El Ejecutivo nunca iba a tomar la iniciativa: abunda en funcionarios con complejo de 'progres', que odian que el PRO asuma su identidad de centroderecha, de bastión conservador, y claman por un PRO casi frepasista. Problema de Mauricio Macri porque es su gurú Jaime Durán Barba quien alienta tales tonterías. Fue la Corte Suprema la que tuvo que asumir la responsabilidad institucional de intentar reconstruir la cordura en la Argentina desquiciada por el abuso de los organismos de supuestos derechos humanos durante más de 1 década, que distorsionaron la historia para cuestionar la Doctrina de los 2 Demonios y martirizar a los terroristas que se levantaron contra el gobierno constitucional de Juan Perón.

Algunos conceptos importantes a tener en cuenta:

> El período que corre desde el indulto de 1973 y la recuperación democrática de 1983 es un bloque histórico único. Hay un afán de instalar la historia de los detenidos-desaparecidos en el 24/03/1976 cuando esto es falso. Los terroristas indultados durante el efímero gobierno de Héctor J. Cámpora y Vicente Solano Lima se levantaron en armas contra Juan Domingo Perón. El asesinato de José Ignacio Rucci marca un triple inicio: la acción directa guerrillera, la autodefensa del Estado y la Doctrina de los 2 Demonios.

> Los organismos defensores de la memoria de los guerrilleros tienden a no considerar lo que sucedió entre 1973 y 1976 porque así ocultan que tomaron las armas contra un gobierno que gozaba de un apoyo enorme de la opinión pública, no respetaron los mecanismos de sucesión previstos en la Constitución Nacional al morir Perón, no facilitaron una tregua para llegar hasta las elecciones siguientes y apostaron al golpe de Estado (en los documentos de Rodolfo Walsh hay constancia de esto).

> Hubo un terrorismo de Estado que respondió al terrorismo privado que fue a los bosques de Ezeiza a buscar un enfrentamiento y luego le propinó la balacera a Rucci. También ocurrió una orden constitucional de represión a quienes pretendían que la Argentina fuese una nueva Cuba, cuyos descendientes querían hace poco que la Argentina fuese una nueva Venezuela.

> Hubo una promesa incumplida de Raúl Borras a los militares, en 1983, de resolver lo que terminó definiendo Carlos Menem años después con el indulto que incluyó a jefes Montoneros como a militares, y que los Kirchner, con el apoyo de la Corte Suprema de ese momento, decidieron revisar en lo que atañe a los militares pero no a los Montoneros ni a las otras organizaciones terroristas.

> Resulta absurdo el concepto "Que se pudran en la cárcel" porque termina acumulando otra deuda más a la democracia, que ya acumula un pasivo asombrosamente voluminoso.

> Mauricio Macri lo sabe pero ¿por qué apostar por la reconciliación si la estrategia es profundizar la grieta? En esa cuestión se asemejan Macri y los Kirchner, promotores incansables de la grieta, del choque, del amigo/enemigo de Ernesto Laclau. La sociedad argentina debe ir por otro lado, por la reconciliación, por el dejar atrás una historia en la que no hay inocentes ni buenos y menos santos.

> Sin duda es la gran batalla cultural pendiente. Pero esa disputa requiere de una unidad y preparación que no la tienen la Administración Macri, donde hay funcionarios que querrían recibir el abrazo de Estela de Carlotto o el reconocimiento de Horacio Verbitsky.

> Valentía enorme la de Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti. No era de esperar alguna audacia de parte del ministro de Eduardo Duhalde, Juan Carlos Maqueda, tan delasotista con José Manuel De la Sota, tan menemista con Carlos Menem, tan intrascendente con los K. En cuanto a Ricardo Lorenzetti, es otro personaje con complejo de 'progre', en especial cuando teme la crítica cuando aún se encuentra bajo presión de Elisa Carrió, quien lo acusa de corrupto.

> Cobardía enorme de quienes ni siquiera pueden aceptar un debate profundo y riguroso sobre la historia contemporánea, cubriendo todo con ignorancia y falsos clichés.

En Twitter, donde a menudo los cobardes se refugian detrás de avatares y seudónimos -son pocos los que insultan con nombre y apellido propio-, se armó un hashtag, #GolpeALaMemoria. Interesante para conocer lo que opina la porción extrema de la sociedad argentina que defiende a los K y a los organismos de derechos humanos, y que no es Germán Carlos Garavano (¿cuándo Macri se buscará un ministro de Justicia en serio?):

 

 

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