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El sueño del pibe: Que lo tome una multi o ser emprendedor

No han sido gratuito para la cultura del trabajo los años de crecimiento del Estado como empleador, precarización de las relaciones laborales y concentración de la economía real, en resumidas cuentas, la desigualdad. Se ve en cada celebración de los 01/05: de ser un homenaje a los caídos por defender derechos laborales en la revolución industrial se han ido mutando en un feriado festivo, o sea, en que sea exaltado el no-trabajo. La incorporación del conocimiento a la producción mediante la tecnología en el marco de un Estado de bienestar modificó la mentalidad de las nuevas generaciones, que ahora prefieren trabajar en empresas multinacionales y en emprendimientos propios antes que ser empleadas en las pymes, el sector público y empresas familiares locales o emprendimientos de otros (start ups), según un relevamiento realizado por una consultora privada.

CIUDAD DE BUENOS AIRES. El arquetipo del trabajador se ha ido transfigurando con el paso del tiempo y aquel típico obrero de overol, botas de media caña y casco con que se lo vinculaba antaño se disgregó en sacos, corbatas, jeans de marca agujereados e indumentaria informal que caracteriza a technos, oficinistas, prestadores de servicios y profesionales en las grandes metrópolis.

La masacre de Chicago del fatídico 01/05/1886 dio origen a la conmemoración del Día Internacional del Trabajo, primero como un homenaje a las víctimas por la represión a una huelga general desatada en Estados Unidos para reivindicar la jornada laboral de 8 horas como una conquista para los obreros en pleno auge de la revolución industrial.

Transcurridos un siglo y un tercio, las sucesivas generaciones mutaron esa concepción de sus derechos a medida que el conocimiento penetraba en la epidermis de los fierros de la mano de la tecnología.

Así, en principio este 01/05/2017 argentino sorprende, por lo menos, a la mitad de la fuerza laboral con el Estado como empleador. O sea que no se siente sometida al sempiterno rigor patronal igual que si trabajara en una fábrica, aunque estando en relación de dependencia sí cuenta todavía con la red de contención que le brinda un sindicato fuerte que la representa en convenciones colectivas de las que coparticipan con las organizaciones empresarias y gubernamentales. Aunque de un tiempo a esta parte sea cada vez menos así.

Un enfoque estructural del empleo, como el de la Encuesta de la Deuda Social Argentina, correspondiente al 3er trimestre de 2016, justifica en todo caso ese cambio en las prioridades:

-sólo 41,4% de la población económicamente activa urbana posee un empleo asalariado o no asalariado con calidad plena de derechos laborales,

-un 30,7% tiene un empleo regular pero sin vinculación con la seguridad social,

-un 18% está subocupado en actividades de baja remuneración, alta inestabilidad y/o participan de planes de empleo, y

-un 9,9% se encuentra abiertamente desocupado.

Entre 2010 y 2016, la proporción de subempleos inestables pasó de 9,7% a 18% de la población económicamente activa. “Y es probable que la cifra haya crecido en los últimos meses dado que el mundo de las changas es el primer afectado por la inflación y la caída del consumo”, afirma la editora de El Cronista Comercial, Giselle Rumeau.

Sin embargo, se aumentaron en más de 1 millón los beneficiados por la Asignación Universal por Hijo (AUH), y para este año se presupuestó más de $ 25.000 millones para todos los planes.

Ante este panorama que en la calle se siente, y mucho, no es de extrañar que una encuesta denominada Randstad Employer Brand Research (hasta 2016, conocida como Randstad Award) , que a nivel global recopila las respuestas de 160.000 personas de 26 países, haya revelado la sintomática variación que hubo en Argentina de las prioridades que se eligen para trabajar, ya que la seguridad laboral retrocedió del 1ro. al 3er puesto.

Es parejo el interés manifestado por los 4.700 estudiantes y trabajadores activos y desempleados de entre 18 y 65 años que participaron del estudio realizado por Randstad entre ser contratados por multinacionales y tener emprendimientos propios: 27% en cada opción.

Por detrás, prefieren desarrollar sus tareas en una pyme (12%), en organizaciones no gubernamentales y sector público (8%), las empresas familiares locales (7%) y las start up (6%).

El sobre de sueldo cuenta cada vez menos

En resumidas cuentas, una de las conclusiones sería que la seguridad de contar con un sobre de sueldo a fin de mes va perdiendo importancia y se concentra, paradójicamente, en los menores generadores de empleo, que son las grandes compañías.

El economista del IERAL, Marcos Cohen Arazi, brindó a Chequeado.com como último dato disponible el que surge del último Censo Nacional Económico de 2004, según el cual pymes y micropymes representan el 66% de los empleos, y el 99% de los establecimientos. Por default, el exiguo resto serían las grandes multinacionales como oferentes de las oportunidades laborales pretendidas por algo más de la cuarta parte de los consultados por Randstad.

Se nota en estas opiniones, influidas por la posición que manifiestan los Millennials en ese aspecto, que la antigua obsesión por “parar la olla” hoy no es tal.

Los principales factores que tienen en cuenta los trabajadores en esta época son:

-el ambiente agradable de trabajo (que incluye desde el espacio físico hasta la relación con los colegas), con 54% de respuestas positivas;

-el desarrollo profesional, con 49%, y

-la estabilidad laboral con el 46%.

Hace apenas un año, el orden era distinto:

-la seguridad laboral tenía 59% de respuestas positivas;

-un ambiente de trabajo agradable 52%, y

-el desarrollo profesional, 45%.

La responsable de Randstad Argentina, Andrea Ávila, interpreta que "hoy, y mucho más en el futuro cercano, no sólo competimos entre las empresas para atraer talento, sino que competimos contra los deseos del emprendimiento propio, de la libertad y autonomía con la que sueñan los más jóvenes", afirmó.

El podio de las firmas escogidas por los 4.700 encuestados como más atractivas para trabajar lo integran, en primer término Laboratorios Roemmers, seguida por Arcor y Toyota. Así surge del informe que revela percepciones, expectativas y preferencias relacionadas a diversos aspectos del employer branding, como clima laboral, factores de atracción, cultura organizacional, trabajo flexible, work & life balance y otras cuestiones que permiten a las compañías gestionar su marca empleadora para atraer y retener talento.

Como mejor posicionadas en cada sector representado en el top 20 del ranking 2017 figuran asimismo LAN Argentina en el sector de transporte & logística, PeCom Energía en el energético, Hewlett Packard Enterprise en software & IT, Ternium en industria metalúrgica, BBVA Banco Francés en banca & finanzas, IBM en consultoría y OSDE en salud.

Lo que queda del día a día

Las sumas y restas del empleo en el sector privado dieron una pérdida de 23.200 puestos respecto del año anterior, que en consecuencia quedó en 6.224.300 trabajadores.

La falta de proyectos privados de inversión determina que sólo el presupuesto que ejecuta el Estado mueve la aguja del empleo.

En ese contexto, la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo de marzo mostró que hubo 143 mil empleos formales más, con preeminencia de empleados públicos, monotributistas y monotributistas sociales, bajo formas de contratación que se suelen encuadrar como precarias.

Obedecieron a incrementos en la construcción y en servicios comunales y sociales (administración pública y defensa y los relacionados con la educación pública y privada), pero en el resto de ramas hubo retrocesos. Contrasta con febrero, cuando se contabilizó una pérdida de 23.200 puestos de trabajo, según informó el Ministerio de Trabajo.

Respecto de enero, había aumentado el número de asalariados privados (6.400), de monotributistas (19.400) y trabajadores de casas particulares (1.400) mientras se redujo entre los autónomos (-4.900) con una nueva caída en el sector público (-10.400), por la finalización de contratos temporarios, en particular en las provincias.

Entre los asalariados privados, la industria manufacturera recuperó 1.600 empleos pero aún así acumula en un año 42.700 trabajadores formales menos. En tanto se achicó la ocupación en el comercio, en el transporte, hoteles y restaurantes y en la minería. 

El número de docentes privados volvió a aumentar en 3.200 empleos. Y la construcción recuperó 5.300 empleos.

La estructura sindical debería tomar nota de estos cambios para proyectar su representatividad real, aunque los administradores de las obras sociales los deben tener al tanto de que las transferencias que reciben por los aportes de patronos y empleados que constan en las planillas de liquidación mensual de haberes son cada vez menores, y que el ajuste en la calidad de las prestaciones que brindan a los asociados ya no tiene tanto hilo para cortar.

Es un hecho también que el Gobierno trabaja en una iniciativa que busca pasar del asistencialismo al empleo: el Proyecto Empalme propone a las empresas privadas contratar a beneficiarios de un plan social, a cambio de obtener un subsidio que ayude a pagar el salario. Un ejemplo: si el sueldo es de $ 12.000, el Gobierno mantendrá los $ 4.000 del programa social y la empresa pondrá $ 8.000, recuerda Rumeau.

Los planes sociales fueron creciendo en la Argentina: desde las 500.000 personas que durante el gobierno de Raúl Alfonsín eran beneficiadas por las cajas del Plan Alimentario Nacional (PAN) a las 9 millones que en la actualidad reciben la AUH. La pobreza nunca logró bajar del 25% promedio pero sí afectó a la masa laboral formalizada.

Sí se expande, en cambio, la denominada economía popular que cubre el bache que quedó en los planes sociales + los piqueteros que suelen reclamar en las marchas callejeras para equiparar beneficiarios y acercarlos a todos a que cobren el equivalente al salario mínimo vital y móvil, que ronda los $ 8.060.

Este “piso” constituirá la base inferior de la pirámide socioeconómica en cuanto a los ingresos, pero en lo laboral agrupa en el mismo escalón a desocupados, ni-ni, a los que bajaron los brazos y ya no buscan trabajo que ahora pondera en INdEC, a los que trabajan en negro, a los manteros, changariles, etc.

El vaso medio lleno sería que, a pesar de no permitir sacar conclusiones laborales homogéneas, sí universaliza el deseo de un feliz día del trabajador los 01/05.

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