"Piensen: si añadimos espermidina a cada botella de cerveza, podría equilibrar el alcohol y ayudar a proteger el hígado. Todavía es pronto, pero tal vez un día este enfoque proporcionará una estrategia novedosa para prolongar la vida, prevenir o revertir la fibrosis hepática, y prevenir, retrasar o curar el carcinoma hepatocelular en humanos", agregó Liu.
Otro estudio publicado en 2016 en la revista Nature Medicine concluyó que los ratones tratados con espermidina tienen menos insuficiencia cardíaca con la edad y viven, en promedio, un 10% más.
A partir de los buenos resultados, los investigadores pusieron en marcha dos estudios para evaluar los efectos de la espermidina en personas.
Uno de ellos, realizado por la Universidad de Graz (Austria) en colaboración del hospital La Charité de Berlín, evaluará si la espermidina puede prevenir el declive cognitivo de las personas de edad avanzada. El otro, encabezado por la Universidad de Graz y acompañado del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) de Madrid, investigará los efectos de la espermidina sobre el corazón.
Los investigadores del estudio original analizaron la dieta aproximadamente de 800 personas en la región de Brunico (Italia), para determinar los efectos de la espermidina. La investigación determinó que las personas que consumen más alimentos con espermidina tienen un riesgo más bajo de contraer enfermedades cardíacas.
Frank Madeo, biólogo de la Universidad de Graz y codirector de la investigación afirmó: “Hemos utilizado dosis moderadas como las que se pueden conseguir con un cambio de dieta”, publicó La Vanguardia de Barcelona.
"Varias compañías están desarrollando suplementos dietéticos con espermidina, aunque aún no hay ninguno en el mercado”, agregó.
La espermidina es una poliamina. “Son moléculas que tienen muchas funciones esenciales como la estabilización del ADN y la multiplicación de las células”, indicó Didac Carmona-Gutiérrez, bioquímico catalán de la Universidad de Graz (Austria) y coautor de la investigación.
La espermidina favorece la autofagia sobre el corazón, que es un mecanismo de limpieza de las células. La autofagia frena el envejecimiento.