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Lorenzetti envía S.O.S. a Rosatti mientras Macri sufre en Tandil

Ricardo Lorenzetti armó una entrevista con Julio Blanck, diario de Clarín, y otro juez de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, cuyo ascenso es atribuido a Elisa Carrió, cofundadora de Cambiemos. La clave fue la fotografía de ambos abrazados, un mensaje de Lorenzetti a Carrió, quien se aprestaba a almorzar con Mirtha Legrand, y también a Mauricio Macri, quien tuvo algunos problemas en su visita a la catedral católica de Tandil, una situación que decidió ignorar toda la prensa de la localidad donde nació el Presidente.

"El Presidente experimentó ayer en carne propia el efecto de la polarización, que en la Argentina no es meramente electoral. Cuando salía de la Iglesia del Santísimo Sacramento en Tandil, ciudad a la que llegó con su familia para pasar los días libres de la Semana Santa, Macri fue abordado por un grupo de vecinos, que se dividió entre quienes lo apoyaron y los que lo repudiaron amargamente.

El mandatario estaba al volante de una camioneta y sentada a su lado, en la parte delantera, iba su pequeña hija Antonia. El vehículo del Presidente partió raudamente, a contramano, tras unos segundos en los que se escucharon gritos de aliento –como “no aflojes, Mauricio”- con otros que le exigieron: “¡Pará la mano!”. La escena reflejó el desencuentro político que atraviesa el país.

Pero el mal momento que pasó Macri no puede sorprender a nadie. En esta oportunidad no hubo agresiones directas, como las pedradas que le arrojaron en Mar del Plata o en Villa La Angostura, aunque el clima de tensión pareció ser el mismo, dominado por la lógica amigo-enemigo, que socava los valores democráticos y descalifica al que piensa diferente sin analizar los argumentos.

Los obispos católicos, en las homilías que dieron este fin de semana, pusieron justamente el dedo en esa llaga. El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, advirtió que un país dividido “no da soluciones a los problemas de la gente” y reclamó que se promueva una “cultura del diálogo y la honestidad” en el marco de las instituciones del Estado.

¿Será posible? Difícilmente lo sea en un año electoral. El obispo de Nueve de Julio, Ariel Torrado Mosconi, dio en la tecla cuando sostuvo que “se busca ahondar (las divisiones) como una forma estratégica de tener preponderancia sobre los otros”. Por cierto que esa forma de hacer política no es nueva en la Argentina: tiene una extendida raíz histórica y hegemonizó la última década. (...)".


En tanto, en Ciudad de Buenos Aires, Ricardo Lorenzetti armaba una puesta en escena con la ayuda de Julio Blanck, de diario Clarín, y la complicidad obligada de Horacio Rosatti, en un mensaje a Elisa Carrió: entre 2 santafecinos no habrá cornadas (una ilusión ya que basta con mirar a los de Rosario Central y los de Newell's Old Boys o a los de Colón vs. Unión. En cuanto a Rafaela... va de regreso a la B Nacional:

"Con modales florentinos, Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti se unieron para mostrar armonía en la Corte Suprema, mientras alrededor del máximo tribunal ardían las versiones conspirativas. Fue el martes por la tarde, en los despachos graves y silenciosos del cuarto piso del Palacio de Tribunales. Lorenzetti y Rosatti participaron, juntos, de una conversación con Clarín. La propusieron ellos, sabiendo que el cronista estaba reuniendo información a propósito de las espesas historias que circulan e involucran a ambos.

El argumento central es que detrás del pedido de juicio político de Elisa Carrió al presidente de la Corte late como mínimo la intención de abrir antes de tiempo la vacante de ese puesto para que la ocupe Rosatti. Y que Rosatti, sin tomar acción directa en la operación, no vería con disgusto ese embate corrosivo de la temperamental diputada. Así fue planteado ante los dos jueces supremos. (...)

Lo de Blanck fue más interesante que lo que aportaron ambos magistrados, en general tan parcos como aburridos.

Otro párrafo a tener en cuenta:

"(...) Lorenzetti se preocupó por resaltar el clima de debate franco que hay en la Corte y rechazó la existencia de peleas internas. Dijo, sí, que hay discusiones alrededor de los temas que van tratando, porque los jueces son personas diferentes con ideas diferentes. Pero aseguró que esos desacuerdos se remiten a las decisiones que deben tomar en cada expediente y no derivan en disputas por porciones de poder.

(...) Rosatti señaló entonces que conocía a Carrió desde hacía muchos años, cuando los dos integraban la asociación de profesores de Derecho Constitucional. Que ese conocimiento y amistad se renovó en 1994, cuando ambos –ella por el radicalismo, él por el peronismo- integraron la Convención Constituyente. Sostuvo que hace dos años que no ve a Carrió ni habla con ella. El último encuentro, apuntó, fue cuando aquellos constituyentes se reunieron para celebrar los veinte años de la reforma. Pero aclaró que si se encuentra con Carrió seguro le dará un abrazo, porque tiene alta valoración por sus condiciones personales y políticas.

(...) Cerca de Lorenzetti señalan que ni en el plenario de la Corte de esta última semana, ni en reuniones informales entre jueces, hubo quien pusiera el tema en discusión (N. de la R.: las denuncias de Carrió contra él). Esto los lleva a decir que el memorándum de refutación a Carrió podría considerarse la postura no oficial del tribunal. Hay una cierta simplificación en esto. La situación tiene más matices. El silencio mantenido hasta ahora por Elena Highton, Juan Carlos Maqueda y Carlos Rosenkrantz no parece fácil de traducir a un apoyo cerrado a Lorenzetti.

Fuentes del Gobierno que siguen al detalle esta pulseada de fuerte repercusión institucional, remarcan que esa toma de distancia de los jueces supremos deja por ahora a Lorenzetti enfrentando en soledad la embestida de Carrió. (...)".


Polarización por todos lados. Desde la iglesia de Tandil a la Corte Suprema.

En este contexto, 2 sociólogos de los 9 entrevistados por Raúl Kollman en el diario Página/12:

"(...) “Sin lugar a dudas el Gobierno Nacional en estas últimas semanas ha endurecido su postura y se corre día a día y cada vez más a la derecha –señala Roberto Bacman, director del Centro de Estudios de Opinión Pública–. Hay durísimos ataques a la oposición, acusaciones de actitudes mafiosas a los dirigentes gremiales que convocaron al Paro Nacional; y al mismo tiempo represión a la protesta social y gremial y una postura sumamente inflexible frente al conflicto docente, una herida abierta que lleva más de un mes y se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los argentinos. Lo que explica esto es que 16 meses atrás Mauricio Macri asumía con muy buenos números en la opinión pública. Pero el tiempo pasa y las cosas cambiaron. Y vaya si cambiaron. En la actualidad los que se definen como oficialistas se ubican en el 36 por ciento, los opositores han crecido hasta casi el 45 por ciento y la popularidad del presidente cayó 20 puntos. La economía no ha traído, en lo que va de la gestión, buenas noticias: siete de cada diez argentinos están disconformes, la inflación y la desocupación es lo que más los preocupa, y para colmo de males en este último mes se agregó un nuevo desvelo, una fuerte percepción de que los salarios no alcanzan para llegar a fin de mes”.

Bacman sostiene que ese cuadro es combinación realmente explosiva frente a las elecciones. “Ante tal situación, todo parece indicar que el oficialismo ha decidido blindar su Núcleo Duro Macrista y cortar de cuajo –explica el consultor– la pérdida que día tras día se produce en la periferia de sus adeptos; la mayor parte de ellos fuertemente desilusionados con la cuestión económica”.

(...) Ignacio Ramírez es el director de la maestría de Opinión Pública de Flacso. “El Gobierno le ha cambiado el estatuto al kirchnerismo –señala Ramírez–, ya no lo representa únicamente como una pesada herencia cuyos efectos nocivos está purificando sino que ahora lo desplazó hacia el presente y lo proyectó al futuro: el kirchnerismo puede volver en cualquier momento. En suma, no pide un voto para convalidar un rumbo de gestión, pide un voto para proteger a la República del retorno de las mafias; República vs mafias es el clivaje simbólico con el cual Cambiemos simplifica y ordena de manera binaria la competencia política. Cambiemos gestiona el campo de batalla, dando visibilidad a los actores con los que quiere confrontar e invisibilidad a los que prefiere ignorar. Sin dudas al Gobierno le conviene la grieta, ya que consigue evitar parcialmente que las elecciones sean un gran debate público sobre lo realizado por el Gobierno Nacional hasta el momento”. (...)".

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