La identificación de Mauricio Macri con el fútbol, con un club popular como Boca, y de éstos con la cultura del choripán, llevaría a pensar que se dejó llevar por la emoción y aceptó grabar el desafortunado video que se propaló desde su cuenta en las redes sociales, después de la movilización del #1A del sábado 01/04 (“desde el corazón, espontáneamente, sin que haya habido colectivos ni choripán”). Es probable que haya sido una desubicada ocurrencia de los chicos de la Universidad de San Andrés que se las operan, o que se haya originado en el gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba, suposición a la que da pábulo la chiquilina repetición que hizo de la alusión el jefe de Gabinete, Marcos Peña.
Se trata del Presidente “de los 40 millones de argentinos”, tal como acertadamente vociferaba la locutora oficial militante de los actos de Cristina Fernández de Kirchner, quien ojalá se lo hubiera creído. Macri repitió la historia desde el opuesto y diferenció a su electorado del de una expresión popular que intenta deslegitimar identificándola con clientelismo (que finca en que los llevan en micros anaranjados y les dan de comer choripanes).
Y en ese caso, si se aplicara el carácter transitivo como en las matemáticas, y se considerara que su gobierno le adelantó más dinero para las obras sociales que su antecesor y los sindicatos que las administran organizaron la movilización en su contra y que Carolina Stanley en poco más de un año le lleva dada a los piqueteros más plata que muchos años juntos de Alicia Kirchner, habría que concluir que Macri termina siendo el mecenas de esos choripanes y micritos que alguna vez fueron escolares.
Uno de los integrantes del triunvirato de la CGT, Héctor Daer, recibió la pelota servida y le metió el sobrepique: "No se puede decir que otras personas (en otras ocasiones) vinieron por un choripán o traídas en micro (a protestar en la capital federal) porque hay gente que no podría llegar a Plaza de Mayo si no es porque la ayudan a llegar, porque hay gente que está muy bajo en la situación social", argumentó.
El escrache web
Una página web de Necochea, La Nueva Comuna.com, mostró la parte buena de la pluralidad de voces que propugnaba como excusa la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que impulsó el kirchnerismo, aunque por venganza hacia el Grupo Clarín y expuso fotos de militantes del Pro movilizados en los colectivos naranja y de choripanes en la concentración del Sí en el exclusivo Patio Olmos cordobés. Nadie está exento, como en la cancha.
Sin reparar demasiado en que este clásico tentempié criollo, como el mate, es común al country club y a la villa, los estrategas de las campañas electorales de 2015 lo introdujeron arbitrariamente en la grieta. La BBC británica lo reflejó en un artículo que mostraba cuáles eran las palabras más utilizadas en la Argentina: choripán era la 2da. El medio de comunicación con sede en Londres, aprovechó para hacer una simplificación estadística: “es un imprescindible de los eventos kirchneristas” señalando que “la oposición critica al oficialismo por regalar choripán y coca-cola”.
También se decía el “pancho y la coca” cuando se quería subestimar alguna retribución, y también hubo una utilización marketinera de esa combinación al vincularla a una raigambre popular. Alrededor de la idea inspirada en obvias connotaciones políticas se asociaron el general César Milani, ahora preso, y el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, con el dueño de las marcas Todo Moda e Isadora, Carlos Alberto Castelli, para invertir en una cadena de pancherías.
Una virtual aceptación de la grieta abierta con los choripanes y los panchos parece haber tenido el Presidente cuando agasajó en Olivos a varios dirigentes de Cambiemos el 17/02/2016. Degustaron asado y apareció el “chori gourmet”. Antes de ser servido el plato principal con la carne, fue repartida una variante que denominaron chorizo bombón, sobre una sola tapa de pan y decorado con una hoja verde.
En la reciente visita de Macri y esposa a la casa real de España, el chef de Felipe VI, informado de las arbitrarias implicaciones clasistas que había asumido en Argentina el plato criollo por antonomasia, les preparó un “choripán del Siglo XXI”.
Tal vez le llegó la declaración que formuló el presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, frente a la masiva marcha del viernes 24/03, por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia: “Ofrecían $500 y choripanes a los que fueran” a la movilización.
No le respondió Hebe de Bonafini con alguna grosería, sino la dirigente de Madres de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas: tildó sus declaraciones de “fascistas” y que “le molesta el pueblo en la calle reclamando cuando ya no aguanta más tanto ajuste y mentiras”.
Con el mismo derecho, y los mismos gustos culinarios, que sus compatriotas de las otras manifestaciones, mal que les pese a los adoradores de la grieta, que afirman su autoridad mientras tienen el poder en no escuchar a los que piensan distinto, el Sí se Puede hizo su propia demostración en la Plaza de Mayo.
Muchos de los que asistieron seguramente son los que cortan el tránsito en Palermo y la zona norte los fines de semana para disputar competencias de atletismo por las calles. En todo caso, son piquetes rociados con aguas minerales, pero piquetes al fin.