Según cuenta este jueves Mariano Martín en su columna del diario Ámbito Financiero, Triaca les advirtió a los dirigentes desde ahora tendrá la última palabra en la distribución de fondos por encima de su par de Salud, Jorge Lemus, y del superintendente Luis Scervino, responsable central de esa tarea y hombre de confianza para la central obrera.
De acuerdo a la nota, el aviso se concretó la semana pasada durante una reunión que mantuvo Triaca con José Luis Lingeri, el dirigente de Obras Sanitarias y principal lobbista de las obras sociales en la CGT, y Héctor Daer, uno de los miembros del triunvirato de conducción de la organización.
El encuentro fue previo al viaje del ministro de Trabajo a Roma para entrevistarse con el papa Francisco y había sido pedido por los gremialistas frente a los atrasos que se habían producido en algunos desembolsos de fondos para tratamientos por discapacidad y que encendieron las alarmas en el sector.
Según Ámbito, cerca de Triaca confirmaron el desembarco del ministro en el área, que se ejecutaría a través de un monitoreo de la labor de Scervino en la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), y por otro mediante Andrés Scarsi, el recién asumido viceministro de Salud de la Nación, hombre de confianza del ministro.
Lemus es uno de los funcionarios que permanecen en la cuerda floja luego de los recambios de principio de año por la escasa consideración que tiene Mauricio Macri de su labor. Una primera prueba de ello fue la salida de Néstor Pérez Baliño como su segundo y su reemplazo por Scarsi. Pero también Scervino tambaleó en las últimas semanas, en particular durante la controversia comercial entre las prepagas Swiss Medical y OSDE. El superintendente debió excusarse de intervenir en un tema de su mayor incumbencia luego de que se conociera que había sido durante años empleado de Swiss Medical, señala el matutino.
Ambos señalamientos y el agravamiento de la relación entre el Gobierno y la CGT impulsaron el cambio de mando en el control y financiamiento de las obras sociales, explica la publicación.
En Trabajo dijeron que Scervino continuará en su cargo pero deberá allanarse en última instancia a las órdenes de Triaca.
Según Ámbito, el mensaje que Triaca expuso, con más sutileza, durante el encuentro con Daer y Lingeri, fue que más allá de los envíos automáticos de fondos (a través de varias líneas de subsidios que operan en la Superintendencia) habrá en lo sucesivo más puntillosidad para algunos recursos que revisten mayor discrecionalidad como el Sistema Único de Reintegros (SUR) y los pagos previstos por el acuerdo global de liquidación del Fondo Solidario de Redistribución (FSR), que hasta el año pasado había superado los 30 mil millones de pesos y que Macri resolvió entregar por varios mecanismos en cumplimiento de una promesa de campaña a la CGT.
El atraso en pagos para discapacitados crónicos se había producido semanas atrás a partir de una resolución que les ordenó a las obras sociales abrir cuentas para cada afiliado en esa condición.