Poon afirmó: “Antes de que se realicen los ensayos clínicos, no es aconsejable que el público en general la pruebe”.
El tratamiento habitual y más recomendado es la CPAP (Continuous Positive Airway Pressure). Se trata de un generador de presión que transmite a través de una mascarilla nasal una presión continua a la vía aérea superior impidiendo que ésta se colapse. Hace desaparecer los ronquidos por la noche y la somnolencia durante el día.
Asimismo, existen distintos tratamientos naturales que ayudan a disminuir la apnea. Algunos de ellos son:
-Hacer ejercicio: 30 minutos de actividad física moderada por día.
-Mantener un peso saludable: De esta forma, se aliviará la constricción de la garganta.
-Dormir de costado o boca abajo: Dormir boca arriba puede causar que la lengua o el paladar blando se apoyen en la garganta y bloqueen las vías respiratorias.
-Evitar el consumo de cafeína o las comidas muy pesadas: La cafeína y las grandes comidas por la noche interfieren en el ritmo normal de sueño.
Existen 2 tipos de apneas: la central del sueño y la obstructiva del sueño.
Cuando una persona duerme, todos los músculos del cuerpo se relajan más. También se relajan los músculos que ayudan a mantener la garganta abierta para que el aire pueda circular hacia los pulmones. La garganta se estrecha pero no impide que el aire entre y salga de ellos. Sin embargo, las vías respiratorias de quien sufre de apnea del sueño están obstruidas de manera parcial o total.
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