Odebrecht quedó acorralada luego de que el juez Moro condenara a su expresidente Marcelo Odebrecht a 19 años y 4 meses de prisión.
Asfixiada por las denuncias y la pérdida de negocios, Odebrecht firmó un acuerdo para colaborar con las autoridades a cambio de una reducción de penas.
Hoy día, casi toda la clase dirigente brasilera se aferra a sostener a Temer porque no hay alternativa, ni siquiera tienen un Fernando Collor de Melo, por citar un episodio similar de cuando la familia Marinho (Rede Globo), intentó inventar un líder, aunque los paulistas (Fernando Henrique Cardoso y otros) se aliaron con el emocionalmente inestable vicepresidente Itamar Franco para provocar el juicio político y derrumbe del hoy senador federal Collor de Melo.
En 2017, 'el Sistema' enclenque se aferra a Temer, que es lo que tienen, y que es bien poco ante la crisis financiera de los estados (provincias), el estancamiento de la economía, el rechazo de los empresarios brasileros a la competitividad global (la Federación de Industrias de Sao Paulo estuvo detrás de la Administración Lula da Silva para bloquear el frustrado ALCA, con la complicidad de Hugo Chávez y Néstor Kirchner), y la coyuntura incontrastable de que la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, Perú y México) se encuentra mucho más consolidada que el Mercosur casi inútil.
“La presidenta del Supremo Tribunal Federal (STF), ministra Cármen Lúcia, homologó las 77 delaciones de Odebrecht. El secreto de sumario será mantenido“, informó oficialmente la corte, en días cuando crece la polémica de si el juez Sergio Moro, núcleo del Lava Jato, puede mantenerse como eje de la actualidad de Brasil, o si conviene dar vuelta la página.
Las detenciones preventivas y otros procedimientos de la fuerza de tareas de Moro comienzan a ser cuestionados en los grandes medios periodísticos brasileros.
El viernes 10/02, Sergio Moro negó la liberación del expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, con un escrito que fue una advertencia al presidente Michel Temer, quien de inmediato entendió el mensaje y dijo que un golpe a la investigación Lava Jato sería un golpe al Estado de Derecho.
Los talibanes del Lava Jato consideran que fue un blindaje que Temer le concedió a Moro.
El muro de Temer
En la práctica, la decisión de Cármen Lúcia incorporó al expediente todos los testimonios que detallan el pago de sobornos de Odebrecht a funcionarios y operadores políticos de primer plano para obtener contratos en la petrolera estatal o para que sean aprobadas medidas favorables a sus negocios.
Las confesiones se mantienen por el momento en secreto y serán enviadas a la Fiscalía General para que decida si presenta nuevas denuncias a partir de los datos aportados, algo que se descuenta que ocurrirá.
Pero, ante la posibilidad de que una nueva ola de acusaciones de corrupción impacte en Brasilia, el presidente Temer intenta levantar un muro para limitar el potencial de las temidas confesiones de la cúpula de Odebrecht.
Según un testimonio filtrado, el entonces vicepresidente Temer pidió a Odebrecht en 2014 que diera al PMDB millones de dólares en fondos para campañas.
Temer niega cualquier implicación y un mandatario en ejercicio no puede ser procesado por delitos que supuestamente ocurrieron antes de asumir su cargo. Pero, con otro gran número de políticos potencialmente implicados, el escándalo puede ser enorme. Tanto que la fiscalía estima que el número de investigados en la causa puede duplicarse.
Por ejemplo, el Presidente nombró a una figura de perfil muy político para ocupar el puesto de Zavascki en la STF: su hasta entonces ministro de Justicia, Alexandre de Moraes.
"Temer no está siendo sutil", afirmó la columnista del diario O Globo, Miriam Leitao, para quien el mandatario "quiere asegurarse al menos 1 voto [en la Corte] a su favor".
Poco antes, Temer había elevado al rango de ministro a uno de sus colaboradores más cercanos, Wellington Moreira Franco, designándolo al frente de la Secretaría General de la Presidencia.
El ascenso fue inmediatamente criticado como una maniobra para darle fueros a este veterano político -que como muchos otros ha sido citado en la Operación Lava Jato- y alejarle así del alcance de los tribunales de primera instancia como el de Sergio Moro.
El nombramiento generó una batalla entre magistrados que se cruzaron opiniones opuestos sobre si Moreira podía asumir o no su cargo, dejando finalmente la decisión al Supremo Tribunal.
Antes, la Justicia ordenó la salida del gobierno del ministro Wellington Moreira Franco, el 7mo. funcionario que dejó el gabinete del presidente Temer.
Moreira Franco, titular de la Secretaría General de la Presidencia, quedó automáticamente "suspendido" de su cargo por una medida cautelar del juez federal Eduardo Rocha Penteado, de Brasilia.
El magistrado Rocha Penteado recordó que Moreira Franco fue citado por algunos arrepentidos de la causa Lava Jato, que le imputaron el supuesto cobro de sobornos pagados por la constructora Odebrecht.
El juez consideró que el presidente Temer incurrió en "desvío de finalidad" al nombrar a Moreira Franco ya que una vez convertido en ministro ganó foro privilegiado con lo cual quedó fuera de la órbita del implacable magistrado anticorrupción Sergio Moro.
El magistrado Rocha recordó que en 2016 también fue suspendida el nombramiento como ministro del ex presidente Luiz Lula da Silva cuando la Justicia entendió que la entonces presidenta Dilma Rousseff lo nombró para garantizarle foro privilegiado.
La noticia sobre Moreira Franco tuvo inmediata repercusión en el ambiente político brasileño donde fue repudiada por el senador Renan Calheiros, líder del bloque del PMDB, y derrumbado expresidente del Senado.
La Abogacía General de la Unión, que defiende a la Presidencia, anunció que apelará la cautelar del juez de Brasilia.
El fiscal
Los fiscales están investigando si Temer y muchos otros políticos -varios pertenecientes a su partido, el centrista PMDB-, participaron en la red de sobornos y desvíos multimillonarios de fondos públicos desde la petrolera estatal para financiar sus campañas electorales.
El Presidente y algunos de sus aliados están entre los implicados en las confesiones que realizaron 77 exejecutivos de Odebrecht, la constructora que armó un departamento secreto para sobornar a políticos, a cambio de que se reduzcan sus penas.
Antes de Lava Jato, sólo 16 políticos conocidos en Brasil habían sido condenados, 8 fueron castigados, y apenas 1 cumplía prisión.
La Operación Lava Jato comenzó en 2014 en Curitiba (capital de Paraná), a cargo del juez Moro.
Lava Jato, en 33 meses, ha condenado a 120 corruptos, entre políticos y empresarios, a 1.257 años de prisión, un promedio de 10 años por condena, y los juicios duran pocos meses.
La decisión de Cármen Lúcia parece despejar las dudas sobre el futuro del caso que generó la sorpresiva muerte en un siniestro aéreo del juez Teori Zavascki, quien llevaba con mano firme un proceso que estremece al primer nivel político y que ya ha puesto tras las rejas a exdiputados, exsenadores, exgobernadores y encumbrados empresarios.
El STF instruye los procesos contra funcionarios federales con cargos vigentes y, por lo tanto, protegidos por fueros especiales, como diputados, senadores y ministros.
Las primeras filtraciones de las confesiones involucraron al presidente conservador Michel Temer y a varios de sus allegados, que desmienten terminantemente cualquier implicación.
El fiscal que instruye los procesos en esa ciudad, Daltan Dallagnol, dijo a la agencia francesa de noticias AFP que “la colaboración de Odebrecht y de varios de sus ejecutivos aportará pruebas” que podría duplicar el número de investigados.
Perú
El juez supremo peruano Iván Sequeiros Vargas anunció la participación de su colega brasileño Sergio Moro, en el seminario 'Corrupción y Estado de Derecho', organizado por la Federación Latinoamericana de Magistrados del 22/02 al 24/02, en Lima.
Se trata de intercambiar experiencias en lucha anticorrupción con expertos de diversos países.
En Perú hay un ex Presidente preso por corrupción (Alberto Fujimori) y otro con pedido de captura internacional (Alejandro Toledo).
¿Cómo hacer para que la corrupción no penetre en el sistema de justicia y afecte estos procesos?
La experiencia de Sergio Moro será fundamental, estiman en Lima.
¿Se reunirá con el equipo de magistrados que sigue el caso Odebrecht en Lima?
Ya está programada una reunión directa de Moro con ellos y con expertos de otros países.
Antes de liderar Lava Jato, el juez Sergio Moro estudió la exitosa experiencia italiana anticorrupción conocida como “Manos Limpias”, realizada en 1992, y aplicó las lecciones aprendidas al Brasil.
Según Moro, 5 elementos han permitido el éxito de esas 2 experiencias:
A. La independencia política de los fiscales y del Poder Judicial.
B. La prisión preventiva temprana de los investigados.
C. La negociación rigurosa de colaboraciones eficaces.
D. La agilización de los procesos judiciales.
E. El soporte activo de los medios y de la opinión pública.
¿Se podrá intercambiar experiencias de cómo encontrar la ruta del dinero?
Uno de los temas que se van a abordar es el seguimiento de la ruta del dinero. Eso es trascendental en este tipo de casos, y algunas estrategias muy puntuales en este tipo de delitos que no se desarrollan en un solo país sino en varios. Eso determina que se den situaciones especiales que a veces las normas no prevén, para que los jueces y fiscales peruanos puedan estar informados.